Antoni Rovira i Virgili

Escritor, pe­riodista y político catalán. Nació en Tarra­gona en 1882 y murió en Perpiñán en 1949. Cursó la carrera de Derecho en la Univer­sidad de Barcelona. Desde muy joven ejer­ció el periodismo político en su ciudad natal en cuya actividad manifestó ya las ideas republicanas catalanistas e izquierdistas que profesaría toda su vida. Pasó a Barcelona donde ingresó en la redacción de El Poblé Catalá. En 1912 empezó a publicar su His­toria deis moviments nacionalistes. Al aliar­se los republicanos nacionalistas con los radicales españolistas, acaudillados por Ale­jandro Lerroux, Rovira i Virgili se separó de aquel periódico y del partido que representaba. En 1921 inició la publicación de su monu­mental Historia Nacional de Catalunya, vas­ta recopilación expuesta en sentido diáfano, en la que el autor aplicó criterios perso­nales presididos por una decidida fe nacio­nalista catalana proyectada hacia el pasado y hacia el futuro político del país.

En 1922 Rovira i Virgili ingresó en el partido de «Acció Cata­lana». Durante la dictadura de Primo de Rivera formó parte de la redacción de La Publicitat, de la que fue editorialista en alternancia con Bofill i Mates y Nicolau d’Olwer, y director de la Revista de Cata­lunya desde 1924. Más tarde fundó y dirigió La Ñau, diario barcelonés de la noche. Después del advenimiento de la República ingresó en el partido mayoritario de izquier­da Republicana y en 1933 fue elegido dipu­tado al Parlamento catalán. Colaboró en La Humanitat, portavoz de su nuevo par­tido. Al terminar la guerra (1939) pasó a Francia y vivió algunos años en Montpellier y Perpiñán, donde murió. Además de las obras citadas publicó: El nacionalisme catala, Federalisme i Nacionalisme, La naciónalització de Catalunya, La Constitució inte­rior de Catalunya.

Els sistemes electorals, Catalunya i la República, etc. Compuso también un bello libro de prosas literarias, Teatre de la natura (1928) y una colección de poemas: La collita tardana (1946), publi­cada en el exilio. Como escritor le corres­ponde el mérito de haber creado una pro­sa periodística clara, ágil, completamente normal.

J. Oliver