Antoine de La Salle (o La Sale)

Nació probablemente en Provenza en 1388 y murió después de 1461. Hijo natural de un hom­bre de armas, ingresó a los quince años en la casa de Anjou, a cuyo servicio per­maneció mucho tiempo. En 1406 se hallaba con sus señores en Mesina; y, luego de ha­ber recorrido los Países Bajos, Portugal y España, donde participó en la conquista de Ceuta, residió en Nápoles de 1420 a 1426, y se relacionó con los eruditos y humanis­tas. En 1422 estuvo en Roma, y allí leyó los Dichos agudos (v.) de Poggio Bracciolini. Vuelto a Francia, fue juez en Arlés de 1429 a 1430. En 1438, empero, se hallaba de nuevo en Italia con Renato de Anjou, quien había ido a este país para ocupar el trono de Sicilia, dejado vacante a la muer­te de su hermano.

La Salle recibió de su señor el encargo de la educación del primogénito, duque de Calabria, para el cual escribió una colección de dichos graciosos: La Salade (hacia 1440); al mismo personaje dedi­caría más tarde el Petit Jehan de Saintré. En 1448 abandonó el servicio de los Anjou y pasó al de Luis de Luxemburgo, quien le nombró preceptor de sus tres hijos. De 1456 data su ya mencionado Juan de Sain­tré (v.), primera novela francesa de cos­tumbres, considerada como reacción de la naciente burguesía contra el espíritu caballeresco. Además de estas obras escribió Le réconfort de Madame du Fresne (1458), carta de consuelo dirigida a la señora Du Fresne con motivo de la muerte de su hijo; el pequeño poema alegórico Joumée d’Honneur et de Prouesse (1459) y la evocación de los magníficos torneos de los Anjou Des anciens tournois et faicts d’armes (1459).

Se le atribuyen, además, con cierta proba­bilidad, Los quince gozos del matrimonio (v.) y Cien cuentos nuevos (v.), que du­rante mucho tiempo se juzgaron obra de Luis XI. Se dice que en 1458 La Salle ingresó al servicio de Felipe el Bueno. Sin em­bargo, a excepción de la dedicatoria de un libro a este rey en 1461, carecemos de do­cumentos probatorios acerca de ello. Se ignoran también la fecha y el lugar de su muerte. Le ha sido atribuida, sin ningún fundamento, la Farsa de maese Patheliu.