Andrea Calvos

Nació en Zante en 1792 y murió en Londres en noviembre de 1869. Es uno de los poetas neogriegos más notables del siglo XIX. Su padre abandonó la patria y a la esposa en busca de mejor fortuna y llevó consigo a Liorna a sus hijos Andrea y Nicolás.

El muchacho no tuvo ocasión de cursar estudios regulares. Sin embargo, aprovechó las posibilidades que le ofrecía dicha ciudad para adquirir una formación literaria. En 1811 compuso en italiano una oda a Napoleón, que se perdió. Llegado poco tiempo después a Florencia, entabló rela­ción con Foscolo, compatriota suyo, quien le protegió y le tuvo como secretario.

Bajo la influencia del clasicismo de éste, C. es­cribió también en lengua italiana dos tra­gedias, Teramenes y Las Danaides. En 1815, Foscolo, desterrado en Suiza, invitóle a ir a su lado, y ambos se reunieron de nuevo en Londres. Sin embargo, muy pronto las dificultades económicas y una divergencia de temperamentos abrieron entre los dos una grieta irreparable, lamentada por Fos­colo, quien acusó la ingratitud a su coterráneo.

C. se ganó la vida en la capital inglesa dando lecciones de italiano; allí tam­bién se casó. La muerte arrebatóle sucesi­vamente una hija y la esposa. Durante el invierno de 1821, el poeta estuvo otra vez en Florencia, de donde pasó a Suiza para establecer contacto con los comités filohelénicos. Las noticias de la insurrección griega y los primeros y espléndidos triun­fos de sus compatriotas le inspiraron veinte odas (v. Lira), las diez primeras de las cuales aparecieron en Ginebra (1824) y las restantes en París (1826); el autor dedicó estas últimas al general La Fayette.

A par­tir de entonces, flaqueó la inspiración poé­tica de C. En la primavera de 1826 dirigióse a Nauplia, movido por el afán de ser útil a la causa griega; pero el gobierno provi­sional no se interesó por sus servicios, y el poeta, disgustado, se retiró a Corfú, donde reanudó su actividad docente de carácter privado (durante algunos meses del período 1826-27 fue profesor de Filosofía en la uni­versidad de las islas Jónicas, recientemente instituida). En 1852 trasladóse de nuevo a Londres, donde volvió a contraer matri­monio y falleció en el olvido.

B. Lavagnini