Nació en París el 16 de abril de 1844, en una casa del Quai Malaquais, donde su padre ejercía la profesión de librero, y murió el 12 de octubre de 1924 en La Béchellerie, en Saint-Cyr-sur-Loire. Después de sus estudios en el Colegio Stanislas y haber compuesto a los quince años una Légende de Sainte Radegonde, empezó a colaborar en diversos boletines bibliográficos, con tendencia hacia la erudición, aun cuando en 1864 diera a la prensa un «pastiche» de André Chénier con Intermédiaire des chercheurs et curieux.
En 1868 publica su primer libro, Alfred de Vigny, y el año siguiente actúa de lector del editor Lemerre, en cuyo Parnasse contemporain aparecieron en 1871 dos poesías suyas. En 1873 dedicó a Le conte de Lisie Los poemas dorados (v.), armoniosos, descriptivos y de una factura íntegramente parnasiana.
Miembro del comité que había de preparar la tercera colección del Parnasse, hizo excluir los versos de Mallarmé, Verlaine y Charles Cros. En 1876 publica Las bodas de Corinto (v.), antiguo drama en verso inspirado en una balada de Goethe y representado en 1902 en el Odéon. En 1876 se ocupaba en la biblioteca del Senado, y el año siguiente contraía matrimonio con Marie-Valérie Guérin de Sauville, de quien se divorció en 1893 y de la que tuvo una hija, Susanne.
En 1879 apareció Jocaste et le chat maigre, y en 1881 El crimen de Silvestre Bonnard (v.), delicada narración «escrita a la sombra de los libros» y que alcanzó un gran éxito. A Les désirs de Jean Servien (1882), donde France describe su pasión por la actriz Elise Devoyod, siguieron: El libro de mi amigo (1885, v.); Tais (1890, v.), historia de una pecadora salvada y un ermitaño condenado, que valió un gran triunfo a su autor y fue adaptada a la escena (con música de Massenet: Opéra, 1894); la colección de cuentos El estuche de nácar (1892, v.); El figón de la reina Patoja (v.), en la que se evoca por vez primera la vida y las opiniones del abate Jéróme Coignard, en un ambiente del siglo XVIII ya «franciano», y Las opiniones de Jerónimo Coignard (v.), conjunto de artículos de L’Écho de Paris perteneciente al mismo año.
Desde 1885, France colaboraba en Le Temps con temas de crítica reunidos luego en los cinco tomos de La vida literaria (v.), el primero de los cuales apareció en 1888. Madame Caillavet — cuya relación con el escritor’ se inició aquel año — inspiróle El lirio rojo (1894, v.), crónica de una tertulia parisiense de fines del siglo pasado; con esta novela, llevada a la escena en 1889, aquella dama pretendía demostrar que su amigo no era un novelista inferior a Bourget. Singularmente informada por la filosofía, escéptica y sabia al mismo tiempo, del «buen maestro» aparece El jardín de Epicuro (1894, v.).
Tras la publicación de El pozo de Santa Clara (1895, v.), colección de cuentos escritos en Italia, y el ingreso del escritor el año siguiente en la Academia de Francia para ocupar la vacante dejada por Ferdinand de Lesseps, France — quien mientras tanto había compuesto el prólogo de Los placeres y los días (v.), primer libro de Marcel Proust— dio a luz El olmo del paseo (v.), tomo inicial de la Historia contemporánea, y El maniquí de mimbre (v.), segundo volumen de la serie; El anillo de amatista (v.), el tercero, apareció en 1899, y El señor Bergeret en París (v.) en 1901.
Bajo la forma de agudas conversaciones sobre los problemas de la época sostenidas entre varios personajes notables de una ciudad provinciana, estas cuatro obras nos ofrecen un compendio mordaz de la sociedad francesa contemporánea del proceso Dreyfus, según la contemplara France en la tertulia de la señora Caillavet, uno de los centros del «dreyfusismo» mundano. Entre los textos sociales y políticos de nuestro autor cabe citar Opiniones sociales (1902), el prólogo al libro de Combes Une campagne laique, L’église et la république, Sobre la piedra blanca (1905, v.) y Vers les temps meilleurs (1909).
La obra literaria de France prosiguió con Pierre Noziére (v.), texto lleno de recuerdos infantiles, y Crainquebille… (v.), relato de un error judicial. Aparecieron luego: Historia cómica (1903, v.), Vida de Juana de Arco (1908, v. Juana de Arco), cuyos dos tomos no proporcionaron al autor un puesto entre los historiadores especialistas; La isla de los pingüinos (1908, v.), libro que constituye un duro ataque contra los políticos; Los cuentos de Jacobo Dalevuelta (1908, v.) Los dioses tienen sed (1912, v.), La rebelión de los ángeles (1914, v.), El pequeño Pierre (1919, v.) y La vida en flor (1922, v.). Las dos obras más importantes del último período son Los dioses tienen sed y La rebelión de los ángeles, novelas aparecidas tras la muerte de la señora Caillavet; la primera tiene como fondo la época revolucionaria, bien conocida de France, y la otra constituye un mito donde el autor se expresa «finalmente a fondo sobre la religión, la inteligencia, la vida, Dios…».
El novelista, que se había casado con Emma Laprévotte, pasó el postrer decenio de su existencia en La Béchellerie. En 1921 obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

