Resulta difícil establecer con seguridad su cronología y su vida: figura entre los poetas que honraron la corte del rey Vikramāditya; pero sería muy arriesgado afirmar que fuera contemporáneo de Kālidāsa.
Según la tradición más general, se identificaría con el filósofo Śankara, el cual, habiendo formado parte del botín de un rey de Cachemira, llamado Amaru, tuvo posibilidad de enriquecerse, en su gineceo, con aquellas experiencias de amor cuyo desconocimiento habían sido causa de un fracaso en un certamen poético.
Sus cien estrofas serían precisamente el recuerdo de las relaciones que había tenido con otras tantas cortesanas. Ānandavardhana (hacia el 850 d. de C.) recuerda el Amaruśataka (v.) o «centenar de Amaru» como una obra digna de fama y Vāmana (hacia el 900 d. de C.) cita tres estancias de ella sin indicar, no obstante, el nombre de su autor.
La obra, considerada como clásica en numerosos comentarios de los siglos X y XI, nos ha sido conservada a través de cuatro revisiones.
O. Botto

