Nació en Badajoz en el año 444 de la hégira (1052), m. en 521 (1127). Vino al mundo durante el reinado del tercer rey de la breve dinastía de los Banū al-Aftas, al-Muzalfar, durante el cual tanto florecieron las letras en aquella corte, hasta el punto de que el propio príncipe las cultivó con singular destreza.
En tal ambiente, nuestro autor tuvo una formación cultural filológica en la que intervinieron mentores tradicionistas, pero mayormente literatos. En su juventud, a pesar del ambiente pacífico y refinado que imperaba en la ciudad, tomóse hoso, intemperante y agresivo por las luchas que, de una parte, comenzaron a enzarzarse con la corte de Sevilla, y de otra, por la presión militar que ejercían las tropas cristianas de Fernando I.
En busca de regiones más tranquilas se trasladó a la corte de Abd al-Malik ben Razín, en Albarracín, donde ocupó el cargo de secretario. Pero también por aquellas regiones se acercaron las luchas, ora contra los cristianos del Cid, ora contra los almorávides de Yūsuf, que finalmente se apoderaron de Albarracín en el año 1103.
Previendo la hecatombe, nuestro autor huyó a Toledo, donde entró al servicio de al-Ma‘mōm, cuya voluntad ganó recitando sus poesías. Pero pronto se trasladó a Zaragoza, donde dedicó una loa poética al rey al-Musta‘in ben Hud (1110 de J. C.) y sostuvo una polémica sobre temas gramaticales y dialécticos con Avempace, que luego expondría en su obra Kitāb al- Masā‘il [El libro de las cuestiones].
En aquel mismo año de 1110 de J. C., se dio la batalla de Valtierra, que ganó Alfonso el Batallador, y en la que perdió la vida al- Musta’in, y que provocó tiempos turbulentos en aquella corte que ocho años más tarde caería en poder de los cristianos.
Ahora Batalyawsī hubo de buscar refugio en Valencia, que al igual que todo al-Andalus, se hallaba sometida al poder de los almorávides. En Valencia pudo nuestro hombre gozar tranquilo y respetado los últimos años de su vida, que dedicó a la redacción de la mayoría de sus obras y a dar lecciones a sus numerosos discípulos.
Las obras de Batalyawsī que han llegado hasta nosotros son: El libro de los nombres, Comentario a las poesías juveniles de Abū-Alā al Ma‘arrí, Libro de las Cinco letras, Los Mantos, Comentario de al-Muwaltta, Comentarios a los poemas de al-Mutanabbi, Libro de la improvisación, Libro del aviso ecuánime, Libro de las cuestiones y Libro de los cercos (v.).
J. R. Manent

