Alfred Marshall

Nació en Londres el 26 de julio de 1842 y murió en Cambridge El 13 del mismo mes de 1924. Formado en esta ciudad, en la cual estudió a fondo las mate­máticas, la filosofía moral y, finalmente, la economía, dedicóse luego a esta última disciplina; a ella contribuyó con aportacio­nes que le convierten en el economista inglés más eminente de su época y uno de los principales de todos los tiempos. Luego de haber enseñado en las Universidades de Bristol y Oxford regresó a Cambridge donde actuó como profesor de economía de 1885 a 1908. Prestó importantes servicios al go­bierno en calidad de miembro y testigo de varias comisiones de investigación relacio­nadas con los problemas económicos del oro y la plata (1887), del trabajo (1891-94) y del sistema monetario indio; en el volu­men Officiai Papers, aparecido póstumo en 1926, figuran sus ideas acerca de tales cues­tiones prácticas.

En 1879, y con la colabo­ración de su esposa, Mary Paley, publicó el tomo Economics of Industry. En 1890 vio la luz su tratado fundamental Principios de economía (v.), sometido luego a una revi­sión y una modernización metódicas en el curso de las ocho ediciones que la obra alcanzó hasta 1920. Siguieron Industria y comercio (1919, v.) y Moneda, crédito y co­mercio (1923, v.), textos aparecidos con notable retraso respecto a su exposición verbal en el curso de las lecciones dadas por nuestro autor; dichas obras ejercieron gran influencia en el desarrollo de la literatura económica más reciente, y ello no sólo en Inglaterra, sino asimismo en los Estados Unidos y el continente europeo. Inclinado más bien a los criterios biológicos que a los mecanicistas, interesado en la facilidad de comprensión de la economía (incluso a costa de un menor rigor de formulación), y opuesto al endurecimiento de la realidad mudable a través de artificiosos esquemas estáticos, Marshall elaboró un sistema sometido luego a vigorosas críticas por las nuevas generaciones de economistas.

Sin embargo, y aun habida cuenta de tal revisión crítica, su labor persiste en la base de la ideología económica moderna, incluso a través de la continuación que de ella ofrecieron, según distintas orientaciones, sus principales dis­cípulos, A. C. Pigou, J. M. Keynes y D. H. Robertson.

F. Caffè