Alessandro Scarlatti

Nació en Palermo el 2 de mayo de 1660 y murió en Nápoles el 20 de octubre de 1725. Todavía niño, dirigió­se con su familia a Roma, donde inició los estudios musicales. En esta ciudad se dio a conocer en 1679 con la ópera Gli equivoci del semblante, cuyo éxito le valió la protec­ción de la reina Cristina de Suecia. Poseía una inspiración fácil y abundante; además de numerosas Cantatas (v.) y Serenate desti­nadas a las fiestas de la corte napolitana y otras solemnidades, compuso varias óperas para los escenarios de Roma y Nápoles, en­tre ellas Rosmene (1688), Statira (1690) y Rosaura (1690, v.). En 1702 dejó esta última ciudad, en la cual se estableciera en 1685, y marchó a Florencia, donde pensaba obtener más provecho en la corte del gran duque Femando de Médicis, conocido como gene­roso protector de los músicos. Sin embargo, vio defraudadas sus esperanzas, y resolvió aceptar el nombramiento de maestro de ca­pilla auxiliar de Santa María la Mayor, en Roma.

Tampoco este nuevo cargo representó para Scarlatti una coyuntura favorable, por cuanto la clausura de los teatros romanos ordenada por el Papa en favor de la moralidad pú­blica forzóle a limitar su actividad creadora. Por aquel entonces compuso algunas pági­nas de música sacra, entre las cuales son dignas de mención la Missa Clementina I y una Messa (en mi menor) para el cardenal Ottoboni. En abril de 1706 ingresó en la Arcadia, y el año siguiente sucedió a Anto­nio Foggia en el puesto de maestro de ca­pilla de la mencionada basílica. Escribió para el teatro S. Giovanni Crisostomo de Venecia, Mitridate Eupatore (v. Mitrídates), melodrama en el cual, lo mismo que en otros de tema históricoheroico, procuró alcanzar efectos de gran austeridad mediante una expresión moderada, pero esencialmente oratoria. En la Navidad de 1707 compuso en Roma la bella Messa (en la mayor), con acompañamiento de dos violines y bajo con­tinuo.

En 1708 hallábase de nuevo en Nápo­les; los melodramas que escribió durante los años siguientes, destinados en su mayor parte al teatro de San Bartolomeo, señalan posi­blemente la fase más afortunada de la carrera artística de Scarlatti. En 1717 volvió a Roma, y en 1722 visitó el santuario de Lo­reto, donde, al parecer, compuso el salmo Memento Domine David. El año siguiente regresó a Nápoles, y allí permaneció hasta el fin de sus días, dedicado a la composición y a la enseñanza. Entre las óperas de este último período cabe mencionar La princi­pessa fedele (1710), Tigrane (1715), El triun­fo del honor (1718, v.) y Griselda (1721).

V. Terenzio