Aleksei Nikolaevich Tolstoi

Nació el 29 de diciembre de 1882 en Nikolaevsk (go­bierno de Samara) y murió en Moscú en 1945. Perteneció a una familia noble, incluso por parte de su madre, y descendía del decabrista N. I. Turguenev. Estudió en el Instituto Tecnológico de San Petersburgo; pero pronto demostró más afición a la literatura que a las ciencias. Inició su actividad lite­raria en 1907, con un volumen de versos de inspiración decadente, según la moda del tiempo, que marcó su obra durante varios años: concretamente hasta 1911, fecha en la cual se inclinó resueltamente a la prosa me­diante la composición de narraciones y co­medias que le proporcionaron una rápida popularidad (entre otras La infancia de Nikita y El señor cojo).

En 1914 marchó al frente como corresponsal de guerra; pero no satisfizo las esperanzas puestas en él, e incluso creyó que debía renunciar a la literatura. La revolución bolchevique de octu­bre de 1917 le llevó junto a los blancos; evacuado de Odessa con otros en 1919, es­tablecióse en Francia, donde escribió y colaboró en la principal revista de la emi­gración, Sovremennyja zapiski [Los anales contemporáneos]. Vinculado al movimiento de los «Smenovechovcy» (los que, en nom­bre del nacionalismo, vieron, con la NEP, la posibilidad de una reconciliación con la Rusia soviética), pidió la repatriación; y así, tras una breve permanencia en Berlín como propagandista literario, regresó a la patria y fijó su residencia en Moscú.

Durante la emigración había compuesto una gran no­vela épica, El camino de los tormentos (v.), de la que más tarde continuó los episodios e incluso revisó las partes ya publicadas para hacerlas más ortodoxas y adecuadas a la posición que había ido adoptando en la U. R. S. S. a través de numerosas obras de varios géneros, algunas de ellas escritas ya en el curso de la expatriación y reimpre­sas; así ocurrió con los relatos utópicos Aelita y La hipérbole del ingeniero Garin, la novela satírica Los siete días en los cuales fue saqueado el mundo, las narraciones rea­listas Las ciudades azules y Vasilij Suchov, la novela política El oro negro, la humorís­tica Las aventuras de Norozov o Ibikus, y, finalmente, la de carácter histórico-apolo- gético El pan, exaltación de la defensa de Caricyn (luego Stalingrado), organizada por Stalin.

La tendencia histórica, ya revelada en El camino de los tormentos, acabó pre­dominando sobre las demás; y así, la fama de Tolstoi viose afianzada con la novela Pedro I y el drama Iván el Terrible, dos de las obras más significativas de toda la literatura ruso- soviética. Convertido pronto en una perso­nalidad de primera categoría en la nueva Rusia, el escritor participó en reuniones y congresos celebrados en el extranjero con fines de propaganda intelectual. En 1937 in­gresó como diputado en el Soviet Supremo de la U. R. S. S., y en 1938 recibió la Orden de Lenin y fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias. Participó activamen­te en la propaganda en favor de la guerra contra Alemania, y siguió trabajando en la gran novela sobre Pedro I, que, sin embar­go, dejó incompleta a su muerte.

E. Lo Gatto