Alejandro Magariños Cervantes

Novelista y poeta romántico uruguayo; nació en Montevideo en 1825, murió en 1893. Per­tenecía a una acaudalada familia. Cursó los estudios de Leyes, se incorporó a los veinte años a la Legación de su país en Río de Janeiro, pasó después a ampliar sus estudios en Madrid, donde se doctoró en Derecho, y estuvo también una temporada en París; regresó a su país en 1855, donde fue sena­dor, magistrado y rector de la Universidad. Su posición económica y social le permitió ejercer una influencia literaria considerable desde su salón, lo cual, junto al interés inicial que despertaban entonces los temas indígenas, dio a nuestro autor una popula­ridad y una fama muy superiores al mérito intrínseco de su obra. Como poeta tiene mejor intención que inspiración, como puede verse fácilmente en Horas de melancolía (1852), Brisas del Plata (1864) y Palmas y ombúes (1884).

Cierto interés narrativo ofre­ce el poema Céliar (1852), en el que el ca­cique feudal de la colonia, Don Juan de Altamira, se disputa a la criolla Isabel con el gaucho Celiar, a quien ella ama; la ro­mántica historia en verso acaba con la muerte de Altamira, Celiar e Isabel. Mucho más complicada e inverosímil es la trama de la novela que hizo famoso al autor, Caramurú (v.). Su primera narración, La Estrella del Sur, la escribió en la travesía del Atlántico, rumbo a España. En Madrid y en París dejó muchas colaboraciones re­partidas en diversos periódicos y revistas. Es también autor de obras de teatro, como Percances matrimoniales y Amor y patria, que siguieron a la primera novela, así como de trabajos sobre La Iglesia y el Estado y de Estudios históricos, políticos y sociales sobre el Río de la Plata. El propio Menéndez Pelayo, tan propicio a ver con buenos ojos producciones como las de Magariños Cervantes, habla de «la originalidad relativa de sus temas americanos». Hoy, a sesenta años de dis­tancia, resulta pintorescamente hiperbólico que se haya llamado alguna vez «el Cervan­tes criollo» a este romántico uruguayo que no pasó de discreto.

J. Sapiña