Albertine Necker de Saussure

Nació en Ginebra en 1766 y murió en Mornay (Saléve) el 13 de abril de 1841. Hija de Horace Bénédict de Saussure, hombre de gran autoridad en las ciencias físicas y naturales, recibió cuidada educación de su madre, Albertine Boissier, pero sobre todo de su padre, que a su gran competencia como científico unía su entusiasmo por la filosofía y su amor a la libertad del espíritu. En el ambiente culto de la Ginebra de su tiempo, bajo la guía siempre atenta de su padre, a quien desde niña acompañó muchas veces en sus viajes (a los siete años fue con él a Italia), Necker de Saussure se crio meditativa y sensible. Con el tiempo experimentó la influencia no sólo de Rous­seau, sino de los numerosos científicos y es­critores suizos con los que su padre estaba en relación: A. de Candolle, Pietet, Dumont, Prévost, Sismondi, A. de Haller, Bonnet y Bonstetten.

Ya muy culta en lenguas y lite­raturas modernas y en ciencias naturales, casó, a los 19 años con el capitán de Caballe­ría Jacques Necker, sobrino del ministro de Luis XVI, el cual abandonó pronto el servi­cio y obtuvo una cátedra de Botánica en la Academia de Ginebra. Salvo alguna breve estancia en París, Necker de Saussure vivió siempre en su ciudad natal. Los episodios de la Re­volución francesa y sus repercusiones en Ginebra, que pusieron en graves dificultades a Bénédict de Saussure, rígido conservador en política, turbaron la tranquilidad de Necker de Saussure. Habiendo perdido a su padre en 1798, estrechó más la amistad que la unía con Mme. de Staël, prima suya. Necker de Saussure inscribirá una frase de Staël al frente de su Ecuación progresiva, o Estudio del curso de la vida (v.). Y el primer trabajo publi­cado por ella es precisamente una Notice sur Mme. de Staël. A partir de 1807 comien­za para nuestra autora un período de preocupaciones y de creciente soledad.

Un principio de sordera, que se agrava cada vez más, sus dos hijos varones incluidos en las levas imperiales de 1813, su hija, Albertine, enferma… En 1825 pierde a su ma­rido. Para consolarse de la sordera y del aislamiento, se consagra a las traducciones: traduce el Curso sobre el arte dramático (v.) de A. W. Schlegel. En fin, precisamente cuando se hacen sentir más los achaques y los padecimientos, resume todas las experiencias de su vida de mujer y de madre educadora, y escribe en varias etapas su obra más importante, L’éducation progres­sive, al mismo tiempo que vierte innume­rables pensamientos en escritos fragmenta­rios que han quedado inéditos. L’éducation progressive apareció dividida en tres partes, que luego fueron reunidas en un todo orgá­nico. L’étude de la vie des femmes (1837) constituye la última de estas tres partes; en ella la autora acompaña a la mujer desde los primeros años hasta la última vejez y los umbrales de la eternidad, en tanto que el resto de la obra trata de la educación del niño en general hasta la adolescencia.

Centrada toda ella en torno al principio directivo de un cristianismo profundamente sentido y profesado, dominada por la preo­cupación de hacer seguir siempre la edu­cación al desarrollo de las facultades psíquicas en las diferentes edades, llena de agudas observaciones psicológicas, de sabi­duría práctica, de un sentido de amplia ar­monía, la obra, que figura entre las clásicas en su género de la primera parte del si­glo XIX, ha sido admirada y elogiada por grandes pedagogos y pensadores. Necker de Saussure pasó los últimos años de su vida en Mornay, uno de los valles del Saléve, adonde se ha­bía retirado en busca de alivio a sus males.

G. Caló