Romano de nacimiento, fue secretario de Tirídates III (250-330 d. de C.), el cual creció y se educó en Roma. Cuando los romanos enviaron al soberano a Armenia para que sucediera a su padre Cosroes II, A. lo siguió siempre en calidad de secretario.
De él sabemos que debía conocer el griego además del latín, que se servía de un sistema taquigráfico para escribir y que compuso una historia por encargo del mismo soberano, no basándose en antiguas leyendas, sino (y este dato se repite de un modo insistente) en testimonios visuales y de palabra de los hechos que relata.
Es muy dudoso que sea verdaderamente el autor de la Historia de la conversión del pueblo armenio al cristianismo (v.), que hoy poseemos en tres versiones: armenia, árabe y griega. En primer lugar, algunos eruditos (Gutschmid, Lagarde, Sarghissian, Dascian, Thumanian, Garitte) han demostrado que la actual redacción de la obra no tiene un carácter orgánico y unitario, sino que es el resultado de la fusión de diferentes escritos interpolados en épocas diversas.
Además, los datos históricos del autor se remontan al siglo IV d. de C., es decir, a una época anterior al descubrimiento del alfabeto armenio (siglo V d. de C.). Aparece entonces bastante fundada la conjetura de que A. haya escrito su obra en griego (tampoco se encuentra ninguna alusión en autores posteriores acerca de su conocimiento de la lengua armenia), y que esta obra haya sido reelaborada y traducida al armenio en el siglo V d. de C. En efecto, el lenguaje de la actual redacción armenia es el clásico de la época de oro (primera mitad del siglo V) y la obra aparece ya citada por autores armenios a partir de finales del siglo V (Lázaro Pharpense, Moisés Corenés, etc.).
No se puede considerar el texto griego que nosotros poseemos en un manuscrito florentino como la obra original de A., porque seguros indicios lingüísticos demuestran con toda evidencia que se trata de una traducción hecha del armenio.
G. Bolognesi

