Adam de Saint-Victor

Adam, llama­do de Saint-Victor debido a la abadía del mismo ‘nombre en las cercanías de París, de la cual fue monje, es considerado como uno de los mejores poetas lírico-religiosos del Medioevo.

Las noticias biográficas que de él quedan son escasas e inseguras: se duda sobre su país de nacimiento, porque el apelativo de bretón (Brito) que se le atribuyó no es suficiente para esclarecer su origen; inseguro es también el año de naci­miento, que puede fecharse alrededor de 1112; según los «Anales» de Saint-Victor, murió el 18 de julio de 1192.

Sobre su tum­ba, en la abadía, había una inscripción que se encuentra ahora en el Institut de France. Cuando A. ingresó en aquel cenobio domi­naba en él la figura de Hugo, un gigante del pensamiento y del misticismo medieval, al que sucedió Ricardo, otro gran místico y exegéta.

En la escuela de tales maestros se formó A., el cual supo traducir en un canto lírico secuencial (v. Secuencias) los motivos de la escuela victorina, que tendía a la conciliación de la dirección dialéctica abelardiana con los impulsos afectivos de los antidialécticos, que tenían por jefe a Bernardo de Claraval.

En efecto, las secuen­cia de A. conjugan los suaves acentos mís­ticos con las audacias discursivas del pen­samiento teológico en una atmósfera piadosa de serenidad y contemplación. A. pasó toda su vida en un humilde recogimiento, total­mente dedicado a su obra litúrgico-religiosa.

G. Vecchi