Abate Antoine-François Prévost D’exiles

Nació en Hesdin (en el Artois) el 1.° de abril de 1697 y murió en Sâint-Firmih (junto a Chantilly) el 29 de noviembre de 1763. Espíritu inquieto, tuvo una existencia agi­tada: por un lado, se sintió atraído hacia un ideal de piedad, deseoso de vivir bajo el amparo del orden religioso; por otro, se vió solicitado por ardientes pasiones y por un gusto hacia la aventura siempre reno­vado. Novicio en los jesuítas, los abandona para alistarse como voluntario en el ejército; entra después (1720) en la Orden de los benedictinos, desarrolla actividades de pre­dicador y maestro y colabora en una obra de erudición, la Gallia Christiana. Mientras tanto, intenta la literatura profana y va componiendo una novela, Memorias y aventuras de un hombre de condición (v.), en la que se ponen de manifiesto sus singulares dotes de narrador, a veces desordenado y prolijo, pero que a menudo alcanza momen­tos de gran patetismo. Los primeros cuatro volúmenes de esta obra se publican en 1728, año en que Prévost abandona de nuevo el monaste­rio y se ve obligado a refugiarse en Ingla­terra primero y después en Holanda.

Allí termina las antedichas Memorias de las que forma parte Manon Lescaut (1731, v.); en este célebre relato, condensa Prévost, con rara fortuna e intuición creadora, los temas esenciales de su mundo moral y fantástico. La vida de los dos amantes (Des Grieux y Manon) se ve dominada por una pasión invencible y tempestuosa: su suerte viene determinada por una rápida sucesión de aventuras y de golpes de teatro que, al tiempo que desembocan en un epílogo trá­gico, contribuyen a desvelar la naturaleza íntima de los personajes. Los diez años siguientes fueron, quizá, los más fecundos de la vida de Prévost. Escribe al mismo tiempo dos amplias novelas, Le Philosophe Anglais ou Histoire de M. Cleveland (v. Historia del señor Cleveland) y Le doy en de Killerine, terminadas respectivamente en 1738 y en 1740 (además de la Histoire d’une Grecque modeme). Estas obras explican el arte desi­gual, pero poderoso, del novelista, revelan las distintas curiosidades del autor, su gusto por el exotismo, por la aventura novelesca y también las huellas indudables de una sensibilidad prerromántica en vía de forma­ción.

La Histoire d’une Grecque modeme atestigua de un modo particular una sor­prendente capacidad para describir situa­ciones psicológicas ambiguas y complicadas. Siempre en aquellos mismos años, Prévost re­dacta casi íntegramente una gaceta, Le pour et le contre (1733-40), que por su carácter más libre y variado constituye una impor­tante novedad con respecto a los periódicos franceses de la época. En 1734 pudo Prévost re­gresar de nuevo a su patria, reconciliarse con la Iglesia y obtener la protección del príncipe de Conti. Pero se vio de nuevo comprometido por haber colaborado de al­gún modo en una hoja escandalosa, y mar­chó de nuevo al destierro (Bélgica, Alema­nia). De regreso finalmente en su patria al año siguiente, los últimos lustros de su vida fueron más tranquilos, dedicados a un asi­duo trabajo de compilador, de traductor y también de autor original. Se le atribuyen doscientos volúmenes (de los cuales cin­cuenta son traducciones). Lo que caracte­riza a este fecundo escritor es su visión del amor como fuerza irresistible y la soberanía de la pasión: nota expresada sobre todo en Manon Lescaut con vigor sólo superado por Racine.