Pirineas Taylor Barnum

Nacido en Bethel (Connecticut) el 5 de julio de 1810 y m. en Bridgeport el 7 de abril de 1891. Empre­sario norteamericano e instaurador de los circos y las casas de fieras en el Nuevo Mundo, inició su larga actuación como orga­nizador de los más diversos espectáculos a bajo precio para el gran público de Amé­rica, exhibiendo en 1835 a una vieja negra, Joice Heth, que presentaba como la nodriza de Washington.

Luego dedicóse a los festi­vales con acróbatas y animales feroces. Ad­quirió en Nueva York los museos de Scudder y Peale, y en 1842 fundó el Museo Ame­ricano; casi todos sus grandes espectáculos tuvieron lugar en aquella sala, y el primer fenómeno célebre que exhibió Barnum en ella fue un enano llamado Tom Thumb.

Marchó con éste a Europa, y lo presentó a la reina Vic­toria y a otros monarcas. Además, Barnum pro­nunció en Londres varias conferencias sobre La ciencia de la ganancia y la filosofía de la ficción; gracias a él, los públicos ingle­ses aprendieron a apreciar a los humoristas norteamericanos. En Í850 llevó a los Esta­dos Unidos a la cantante sueca Jenny Lind, y organizó en dicho país una «tournée» muy provechosa.

Entre 1860 y 1870 fue ele­gido para la legislatura de Connecticut. Des­pués organizó un circo de pista triple, inau­gurado en Brooklyn el 10 de abril de 1871; luego, y por espacio de veinte años, los estrenos de sus espectáculos se celebraron cada primavera en el Madison Square Garden. El circo fue progresando paulatinamen­te; de los carros se pasó a los vagones de ferrocarril, y de las lámparas de carburo al alumbrado eléctrico.

Asociado con sus riva­les, organizó en 1881 el Circo Bamum y Bailey. En 1882 llevó el enorme elefante afri­cano «Yumbo» del Zoo de Londres a Nueva York; tres años después, el animal fue muer­to por una locomotora. En 1889 dio Barnum la úl­tima representación con su circo en la capital de Inglaterra. Se casó dos veces, pero no tuvo hijos. Su autobiografía (v. Vida) constituye el primer documento de realismo integral americano.

L. R. Lind

Maurice Baring

Novelista inglés. Nacido el 27 de abril de 1874 en Londres, m. el 15 de diciembre de 1945 en Beauly (Escocia). Cuarto hijo del banquero lord Revelstoke, hizo sus estudios en el Trinity College de Cambridge, y entró en la carrera diplomá­tica en 1899.

Agregado de embajada en Pa­rís, luego en Copenhague y Roma, presenta su dimisión en 1905 y se dedica al perio­dismo. Corresponsal del Morning Post en Manchuria, en Rusia (1905-1908) y en Constantinopla (1909). Su estancia en Rusia le inspiró sus primeros libros: El pueblo ruso [The Russian People, 1911]; Los orígenes de Rusia [The Mainsprings of Russia, 1914]; publicó asimismo una antología de poesía rusa.

Enviado del Times, estuvo en los Bal­canes durante la guerra de 1912; Baring sirve después en el Estado Mayor de la aviación inglesa de 1914 a 1918 y recibe la Legión de Honor. Sus recuerdos de la primera gue­rra mundial están reunidos en R.F.C.H.Q. 1914-18. Autor de ensayos críticos, comenzó después de la guerra a publicar las «nove- las-río» que le valieron una gran celebri­dad, particularmente «G» (1929), Daphne Adeane (1926) y La princesa Blanca [Cat’s Cradle, 1926].

Al lado de sus cualidades es­trictamente literarias, notable facilidad en el análisis de los más complejos sentimien­tos, alianza del realismo cotidiano con un fino y matizado sentido de la poesía y el ensueño, encontramos en sus novelas la sin­ceridad del escritor católico amigo de Chesterton y de Belloc, que reacciona contra el romanticismo en nombre de una moral del renunciamiento.

Antoine Barnave

Nacido en Grenoble el 22 de noviembre de 1761 y m. en París el 29 del mismo mes de 1793. Destacó en 1783 como abogado en el Parlamento de su ciu­dad natal con un discurso al estilo de Montesquieu sobre la necesidad de la división de poderes que le valió una fama inmediata. Miembro de los Estados del Delfinado en 1788, un año después ingresaba en los Esta­dos Generales.

Los tiempos no eran enton­ces muy buenos para un hombre como Barnave, de principios moderados y escasa ductilidad diplomática. Con vistas a la popularidad y al éxito inmediato, no tardó en considerar a Mirabeau como antagonista; en realidad, lo era más bien de su elocuencia.

Y así, em­pezaron los ataques, el más violento de los cuales fue, sin duda, el de mayo de 1790 sobre la paz y la declaración de guerra, que le procuró un verdadero triunfo. Muer­to Mirabeau el 2 de abril de 1791, Barnave soñó, posiblemente, en sucederle. Mientras tanto, empero, sus contactos con los realistas le inclinaron hacia la dinastía.

El 15 de julio pronunció un discurso contra el grupo repu­blicano partidario de La Fayette; de esta suerte, no tardó en hallarse al frente del partido burgués. Algunas cartas comprome­tedoras encontradas en las Tullerías deter­minaron su ruina: detenido (15 de agosto de 1792) y abandonado primeramente en las cárceles de Grenoble, fue llevado luego a otras prisiones, y, finalmente, tras su nega­tiva a pedir la libertad a la Convención, condenado por el tribunal revolucionario a la guillotina.

Sus Obras póstumas, en cuatro tomos, fueron publicadas por vez primera en 1842; en ellas figuran, además de una Introduction a la Révolution, los célebres Discursos sobre el derecho de paz y de gue­rra (v.).

C. Falconi

Girolamo Bargagli

Nacido en 1537 en Sie­na, donde m. en 1586. De familia noble, reci­bió como sus hermanos Celso y Scipione, una buena formación humanística. Fue profesor de derecho en el Estudio de su ciudad natal, y varias de sus rimas figuran en la colección Stanze di diver si illustri poeti, de Ferentilli (1571).

Mayor fama le dio la comedia La peregrina (v.). Su Dia­logo de’ giuochi che nelle vegghie sanesi si usano di fare (1572), interesante en los as­pectos folklórico y lingüístico, fue repetida­mente editado.

Richard Harris Barham

Seudónimo de Thomas Ingoldsby, que n. en Canterbury el 6 de diciembre de 1788, y m. en Londres el 17 de junio de 1845.

Fue hijo de un con­sejero, y, posiblemente, heredó de su madre un temperamento propenso a las chanzas y a la divagación fantástica. Estudió primera­mente en Canterbury, y luego en la escuela de San Pablo de Londres, donde conoció a su futuro editor Richard Bentley.

En la capital inició los contactos con el mundo literario, y escribió y frecuentó las tertu­lias de algunos intelectuales. Más tarde pasó al Brasenose College de Oxford, donde ob­tuvo el título de bachiller. Vuelto a Can­terbury, entregóse a una alegre vida de festines, pronto interrumpida por la muerte de su madre y una grave dolencia.

Reco­brada la salud, abandonó la idea de estudiar leyes, abrazó la carrera eclesiástica y tuvo a su cargo las parroquias de Westwell y de Warehorne, áspero núcleo de contraban­distas que le convirtieron el campanario en depósito de tabaco.

Durante una convale­cencia escribió su primera novela, Baldwin. Nombrado canónigo de San Pablo en 1821, trasladóse a Londres con su mujer y sus hijos. Una vez en la capital comenzaron sus éxitos, tanto en la carrera literaria como en la eclesiástica.

En su Diario habla Barham de los numerosos amigos que le estimulaban a escribir y a publicar. Tras el éxito de su novela Mi primo Nicolás [My Cousin Nicholas], reunió en un volumen las Leyendas de Ingoldsby (v.), que había presentado en Bentley’s Miscellany, de Dickens.

E scribía con facilidad cuando le ayudaba la inspira­ción, estimulada a veces por el alcohol. Los últimos años de su existencia se vieron amargados por la muerte de su hijo Ned (a quien dedicó la poesía As I Laye a-Thynkynge) y de su amigo Th. Hook. El nom­bre de Barham se halla vinculado sobre todo a las Leyendas, algún tiempo muy populares.

E. Vaccari