Nacido en Mairago (Lodi) el 25 de septiembre de 1773 y m. en Lodi en 1856. Hijo de una rica familia rural emparentada con la nobleza, estudió jurisprudencia en la Universidad de Pavía.
Sin embargo, más que las disciplinas jurídicas le atrajeron las materias científicas y técnicas. Y así, vuelto a Lodi tras haber desempeñado algunos cargos públicos, retiróse a la vida privada y se dedicó a cuidar de las propiedades agrícolas familiares, pero también, y sobre todo, a la realización de libres y geniales experimentos en el ámbito de la agricultura y la veterinaria, que, si bien perjudiciales en el aspecto meramente económico, le valieron, en el campo científico, la consideración de precursor de Pasteur y Koch.
Su fama se halla particularmente vinculada a los estudios de patología vegetal, que le llevaron a la redacción de una obra clásica, Del mal del signo, yesón o muscardina (v., 1835-36), en la que consideró debida a un agente patógeno microscópico de carácter parasitario la causa de tal enfermedad; de ello dedujo en De los contagios en general (1844) el principio genérico según el cual «todos los males contagiosos de animales y vegetales, comprendido el hombre, provienen de seres parasitarios».
G. Preti
