Henri – Eugène – Philippe – Louis d’Orléans, duque de Aumale

Nacido en Paris el 16 de enero de 1822, m. en Zucco (Sicilia) el 7 de mayo de 1897. Hijo del duque de Orleáns (más tarde rey Luis Felipe), pasó a Argelia como subteniente en 1840 y se distinguió contra los árabes.

Gobernador de Argelia en 1847, pasó en 1848 a Inglaterra con la familia real, y allí vivió desterrado hasta el 71, dedicándose a estudios históricos (v. Cartas sobre la Historia de Francia; Histo­ria de los príncipes de Condé). Vuelto a su patria en el 71 (había rechazado en el 63 la corona de Grecia), diputado por el Oise en la Asamblea nacional, defendió la ban­dera tricolor contra las pretensiones del conde de Chambord.

Siempre dedicado a sus estudios, entró en el año 73 en la Aca­demia Francesa y en el 80 fue elegido para la Academia de Bellas Artes. Expulsado en el 86, pudo aún regresar a Francia en el 89 y reintegrado en todos sus grados y hono­res. Había donado al Instituto de Francia sus dominios de Chantilly, con el museo Condé y todos sus tesoros.

Êmile Augier

Nacido en Valence (Drôme) el 17 de septiembre de 1820, m. en París en 1889. Su padre, acomodado abogado de pro­vincia, se trasladó a París cuando Augier era todavía niño.

Asistió al liceo Henri IV y estrechó allí lazos de amistad con el duque de Aumale, quien lo nombró bibliotecario suyo; disfrutando de esta prebenda, pudo dedicarse a sus primeros trabajos teatrales (La cigüe, 1844; Un homme de bien, 1845).

Sus amistades orleanistas no le impidieron más tarde frecuentar los salones de la em­peratriz. Burgués anticlerical, liberal, paci­fista, respetuoso con el orden, defensor de los derechos de la familia, tuvo mucho éxito en aquella sociedad que exaltaba y satiri­zaba al mismo tiempo. Sus comedias cons­tituyen uno de los mejores documentos para el estudio de la sociedad bajo Luis Felipe y Napoleón III.

Al principio fueron come­dias en verso (entre las cuales sobresale La aventurera, v.), después en prosa, comedias de costumbres: El yerno del señor Poirier (v.) y La ceinturé dorée; luego, comedias políticas y sociales, Los descarados (1861, v.); Lions et renards (1863), El hijo de Giboyer (1862, v.); por último, comedias de tesis al modo de las de Dumas hijo, El ma­trimonio de Olimpia (1855, v.)., Les lionnes pauvres (1858). De 1864 es Maître Guérin, de 1866 La contagion.

Más tarde, con Ma­dame de Caverlet (1876) y Los Fourchambault (1878, v.) llevó al teatro nuevas ideas en favor del divorcio y de los hijos ilegí­timos. Pertenecía a la Academia Francesa desde 1854.

M. Pasquali

Berthold Auerbach

Nacido el 28 de febre­ro de 1812 en Nordstetten-an-Neckar, m. el 8 de febrero de 1882 en Cannes. Hijo de he­breos pobres, fue destinado a la carrera rabínica, y después de haber realizado los estudios clásicos en Karlsruhe, estudió teo­logía hebraica.

Pero le atraía también el mundo de la cultura alemana y estudió más tarde filosofía en la Universidad de Tubinga y en la de Heidelberg. Perteneció al grupo de jóvenes liberales y no temió exponerse, hasta el punto de que en 1837 fue detenido y pasó dos meses en la cárcel.

También sus primeras obras, Spinoza (1837), una biografía novelada del filósofo del que más adelante había de traducir las obras en alemán, y Poeta y comerciante [Dichter und Kaufmann, 1840], una novela histórica sobre la época de Moisés Mendelssohn, es­tán compuestas bajo la influencia de la «Jo­ven alemania».

El hecho de ser judío hizo duros sus comienzos literarios; pero aun cuando se decidió, no sin graves crisis de conciencia, a abandonar la carrera de ra­bino para dedicarse únicamente a la literatura, se mantuvo fiel a la religión de los suyos y continuó luchando toda su vida por la emancipación de los hebreos.

Consiguió la fama con Cuentos rústicos de la Selva Negra (v.), que publicó en varias series, de 1843a 1876, cuentos de una sencillez rebus­cada y dulzona, que obtuvieron gran éxito. A imitación de su compatriota Hebel, pu­blicó un almanaque popular de tendencias liberales, El compadre [Der Gevattersmann], dirigido por él de 1845 a 1848.

En 1849 se trasladó a Dresde, donde vivió diez años, y pasó más tarde a Berlín, cada vez más estimado en los círculos literarios. Se apartó de su mundo aldeano y se esforzó por reflejar las exigencias espirituales de su tiempo, a imitación de los escritores más jóvenes; pero las obras de este período, entre las cuales es significativa En lo alto (v.), constituyeron un fracaso.

En su última colección de cuentos, volvió a sus persona­jes de la Selva Negra. Su obra mediocre y convencional es estimada por ciertos lecto­res que aprecian el ambiente rural de sus narraciones.

V. M. Villa

Marguerite Audoux

Nacido en Sancoins (Cher) en 1863, m. en Saint-Raphaél (Var) en 1937. La conocemos a través de María Clara (v.), lanzada con un prólogo de Oc­tave Mirbeau en 1910, y que ya había cau­sado la admiración de Charles-Louis Philippe.

Aparece en ella la infancia triste y melancólica de nuestra autora, pasada en un orfanato, con la única luz afectuosa, pero avara y disputada, de una monja. Más tarde, la vida de pastorcilla en una ha­cienda de Sologne, adonde había sido en­viada a los trece años a causa de los ven­gativos celos de la superiora y en donde fue después criada.

Descubrió por primera vez, en Sologne, el mundo del arte al en­contrar en un granero una manoseada edi­ción de las Aventuras de Telémaco (v.). Después de la desilusión causada por la rup­tura de un amor puro y sencillo con el hijo de la vieja y rígida patrona, huye de la hacienda y a los dieciocho años, sola, sin un céntimo, llega a París en busca de tra­bajo.

Para poder comer, trabajaba de cos­turera, a veces a jornal en casas, o bien en la suya, en una estancia tan minúscula que — según cuenta Mirbeau — para ponerse a la máquina de coser tenía que apartar el maniquí.

Fueron largos años oscuros, tris­tes, a veces sin pan. Enferma, entre otras cosas, de una grave enfermedad de la vista, cuando el médico al fin le prohibió coser bajo pena de volverse ciega, comenzó a es­cribir sus recuerdos en el libro que la dio a conocer en los ambientes literarios, y que ha quedado como su conmovedora obra maestra.

A este libro siguió otro, L’atelier de Marie Claire, y luego otras novelas: De la ville au moulin y Le chaland de la Reine.

E. Cassa Salvi

John James Audubon

Nacido en una plan­tación de Les Cayes (Santo Domingo) el 26 de abril de 1785, m. en Nueva York el 27 de enero de 1851.

Hijo de Jean Audubon, capitán de barco y comerciante francés y de una criolla, Mlle. Rabin. En 1789 volvió Jean a Francia, a Nantes, con su hijo, que fue legitimado en 1794 y acogido con afecto por Anne, la mujer con quien Jean se había casado en Francia.

La educación de John fue vigilada por su madrastra e influen­ciada por el interés que la época sentía por la naturaleza; a los quince años, había reu­nido ya una colección de dibujos de pája­ros franceses.

Estudió el dibujo con David, en París, en los años 1802-1803; después regresó a la propiedad de su padre en Amé­rica, Mili Grove, cerca de Filadelfia, donde se entregó a la pasión de la caza y vivió en la abundancia, estudiando la vida de los pájaros e intentando por primera vez el experimento de poner anillos en las patas de las aves a fin de comprobar hechos con­cernientes a su emigración.

Se casó en 1804 y en 1808 fundó una sociedad en Louisville (Kentucky), junto con un socio, Ferdinand Rozier. En 1810 se trasladaron los dos a Henderson, en el mismo Kentucky, con su empresa comercial.

Allí conoció a Daniel Boone y a Alexander Wilson, el más fa­moso ornitólogo americano de la época. Des­pués de varias desdichas comerciales, cum­plió una breve condena por deudas en 1819, y, para ganarse la vida, comenzó a pintar retratos.

Se hizo disecador en Cincinnati, para el Western Museum de aquella ciudad, fundado por Daniel Drake. Marchó después a Nueva Orleáns, trabajando como profesor de dibujo, mientras su mujer encontraba una plaza de ama de llaves.

Había ejecutado ya un gran número de dibujos de pájaros que fueron publicados en Londres en 1827, con el título Birds of America en un gran infolio. En octubre de 1830 se trasladó Audubon con su mujer a Edimburgo, donde comenzó a escribir la Ornithological Biography, el texto explicativo de Birds of America; este volumen fue impreso, en edición completa, en 1839.

Audubon regresó a América en 1831 con la fama de ser el más grande naturalista de su país. Fue nombrado socio de la Acade­mia norteamericana y exploró la Florida, las costas de Texas y del Labrador; de ta­les experiencias _ sacó el material para los Labrador Journals.

Sus obras comprenden Pájaros de Norteamérica (v.), un catálogo (1838) y Viviparous Quadrupeds of North America, en colaboración con John Bachman, obra que quedó incompleta a su muer­te, ocurrida en Nueva York.

Los dibujos en color de este volumen fueron publica­dos por sus hijos en los años 1842-45, y el texto en los años 1846-54. La fama de Audubon ha sido objeto de controversias: sus dibu­jos han sido criticados, ora por demasiado impresionistas, ora por demasiado fotográ­ficos, y han recibido, por otra parte, elo­gios excesivos.

No tenía ninguna prepara­ción científica como naturalista, y no cono­cía siquiera la nomenclatura latina de las aves. Pero como aventurero extremadamen­te hábil e imaginativo en el campo de la fauna americana continúa siendo el más brillante de los «pioneros» de las ciencias naturales en América.

L. R. Lind