Nacido en París el 29 de abril de 1805 y m. en Niza el 13 de febrero de 1882. Hijo de un abogado, estudió en el liceo Henri IV y frecuentó luego la Facultad de Derecho.
Apenas había publicado, con Alphonse Royer, la novela histórica Les mauvais garçons (1830, en 2 vols.), estalló la revolución de julio. Entonces dio a la luz, en «Revue de Paris», La curée, violenta sátira dirigida contra los explotadores de la convulsión; favorecida por un gran éxito, fue seguida muy pronto por otras (Le lion, Quatre-vingts treize, L’émeute, La popularité), hasta L’idole, dedicadas a los fautores de Napoleón.
Estas obras quedaron reunidas bajo el título Yambos (1831, v.), y dieron a su autor una rápida pero breve popularidad. En 1833, y luego de un viaje a Italia, compuso, con título italiano, Il planto, donde presenta con afecto y respeto las desventuras y glorias del pueblo italiano.
En 1837 estuvo en Londres, que le inspiró Lazare, descripción de los sufrimientos de las víctimas de la civilización fabril. Ambas composiciones y las sucesivas Varsovie, Paris y Dante fueron luego reunidas con las primeras sátiras en un solo tomo: Satires et poèmes (1837).
Volvió a Italia en 1860, y este segundo viaje dio lugar a dos volúmenes de cuentos: Trois passions (1867) y Contes du soir (1869). Durante este último año fue elegido, en oposición a Théophile Gautier, miembro de la Academia Francesa; pero entonces Barbier era ya un autor olvidado. Sainte-Beuve definióle «grand poète d’un jour et d’une heure».
Con León de Wally escribió para el teatro la ópera en dos actos Benvenuto Cellini, con música de Berlioz, que fue representada en 1838. Diez años después apareció una traducción suya del Julio César de Shakespeare, aportación a la lucha contra todas las tiranías. Barbier tradujo también el Decamerón (1845).
P. Raimondi
