[Aus dem Leben eines Taugenichts]. Narración del poeta romántico alemán publicada en 1826. El protagonista es el joven hijo de un molinero, que se va de viaje por el mundo, impulsado por sus ansias de curiosidad y de libertad. Sin preocupaciones y sin programa, con la única compañía de su violín, vagabundea con el alma abierta a las bellezas naturales y con el espíritu inclinado con tanta facilidad al abatimiento como a la alegría, en un continuo sucederse de sentimientos contradictorios e igualmente intensos.
Una dama bellísima, enamorada de su canto, le lleva a su castillo de las orillas del Danubio, cerca de Viena, donde permanece algún tiempo, disfrutando de la pacífica vida de jardinero. Pero, enamorado de Aurelia, la bella dama, que no parece corresponder le, y dominado por la inquietud, de nuevo se lanza por los caminos del mundo. Con la música de su violín, se agrupan en torno a él campesinos y muchachas, despierta ecos en los montes y en los valles. Por fin se halla en una Italia muy semejante a su nativa alemania, mientras en torno a él, siempre cándido e ingenuo, se mueve una multitud de personajes —musiquillos, estudiantes, artistas — que aparecen y desaparecen en la narración.
Al principio, Roma le fascina, pero, vencido por la nostalgia del Norte y por el recuerdo siempre vivo de Aurelia, toma de nuevo el camino de vuelta, a lo largo del cual le esperan otros encuentros y otras aventuras. Al fin, encuentra nuevamente a la dama de sus sueños, que resulta ser la cándida sobrina del portero del castillo, y que corresponde fácilmente a su amor. La narración, en primera persona, lleva intercaladas algunas graciosísimas canciones. Un delicado sentimiento de la naturaleza anima estas páginas; bosques y campiñas, sirven de fondo a las peripecias, en las que se mueve, junto con las demás, la figura del protagonista. La atmósfera de simpatía humana, la gracia que respira toda la fábula, recuerdan el arte de Jean Paul. El protagonista es un representante típico del inquieto romanticismo alemán, siempre invadido por las ansias de infinitas e indefinidas nostalgias.
A. Feldstein

