[Elemente der Psychophysik]. Es la obra más conocida— publicada en Leipzig, en 1860 — del filósofo alemán. Según su concepción metafísica de una animación universal de los seres y del mundo, desarrollada en sus trabajos anteriores (v. Nanna y Avesta), el universo material y el espiritual no son más que dos aspectos de una misma realidad, al igual que el lado cóncavo y el convexo de un mismo círculo. Transportando este monismo del campo cosmológico al antropológico, Fechner busca la formulación de la ley que determina el paralelismo psicofísico y cree, a través de una serie de experimentos, poderla expresar en la que llamó ley de Weber: el aumento de una sensación no es proporcional al aumento del estímulo físico sino a la relación existente entre el aumento del estímulo y el estímulo total anteriormente existente.
Con la determinación de esta ley y la de los experimentos referentes a la misma se inician las investigaciones de la psicología experimental. De todos modos es cierto que ni el paralelismo psicofísico es hoy una hipótesis fácilmente aceptable ni la ley de Weber aparece como determinante de una relación entre lo físico y lo psíquico — antes bien, y dentro de ciertos límites que no consienten la formulación general matemática, entre lo físico y lo* fisiológico —. Pero, expresado con palabras de Wundt, «la psicofísica… fue la primera conquista en un campo, cuya sucesiva extensión ya no podía ofrecer serias dificultades, después de haberse ya dado el primer paso». Si la psicología experimental que de ella deriva ha reducido hoy día una gran parte de sus pretensiones especulativas, ha extendido, sin embargo, su horizonte de observación y ha hecho posibles interesantes experiencias que, al mismo tiempo que valen teoréticamente para destruir la validez de muchos conceptos que la psicología empírica o metafísica asumía dogmáticamente de la tradición, y para revelar unas más complejas estructuras de experiencia, son el fundamento de la nueva psicotécnica, cuyo valor, dentro de ciertos límites, no se puede negar.
A. Banfi

