Tragedia en 5 actos, en verso y en prosa
El príncipe Hamlet, heredero del trono de Dinamarca, ve aparecer en la explanada del castillo real de Elsinor al espectro de su padre el rey, el cual le revela que fue asesinado por su propio hermano Claudio, que desposó seguidamente a su viuda, la reina Gertrude. Hamlet jura venganza al padre y comienza a fungirse loco para descubrir mejor a todos los responsables y cómplices.
Mas se ve torturado por dudas e indecisiones, que se alternan con arrebatos emotivos y acciones resueltas. Rechaza a su joven amada Ofelia, hija del chambelán Polonio; interroga con cruel encarnizamiento a la madre y, en el curso de la conversación, mata a Polonio que lo escuchaba escondido tras una cortina. Claudio intenta en vano desembarazarse de Hamlet, mandándolo a Inglaterra con Rosencrantz y Guildersten para hacer que sea asesinado. Mientras tanto, Ofelia, enloquecida, se ha ahogado.
Su hermano Laertes se halla decidido a vengarlos a ella y a su padre. Claudio invita a ambos jóvenes a batirse en un duelo incruento: en realidad la espada de Laertes y el vino que debe ofrecerse a Hamlet están envenenados. Hamlet es herido, pero da muerte a Laertes, que le ha confesado la verdad, y al rey. La reina muere por haber ingerido el veneno que estaba destinado a su hijo. En el momento de la muerte, Hamlet confía a su amigo Horacio, el único fiel sostén que ha tenido en la vida, el encargo de contar su historia tejida de fatalidad. A la corte llega Fortinbrás, príncipe de Noruega, que asume el gobierno del reino.

