La acción se sitúa en la Barcelona de los años 1880-86, época de una gran euforia económica que se refleja en el constante ascenso de la bolsa y que acabará desembocando en un proceso de recesión. En este contexto, el protagonista de la novela, Gil Foix, de origen menestral, consigue amasar una gran fortuna como agente de bolsa, lo que le permite codearse con la burguesía tradicional barcelonesa, que siempre lo verá como un advenedizo.
Su carácter ambicioso y su vanidad le llevan a participar en la actividad política y a promover la construcción de una línea férrea que una Barcelona con Vilaniu y posteriormente llegue hasta Madrid. El exceso de ambición, las traiciones de su entorno y los primeros síntomas de crisis económica le llevan a la ruina y la locura. La tesis de la novela es doble: si bien el exceso de ambición puede llevar al desastre personal, es gracias a la actividad de hombres como Foix que la sociedad progresa económicamente.

