Gracias a haber logrado desvelar los enigmas de la Esfinge, Edipo reina en Tebas casado con Yocasta, viuda del rey Layo, y padre de cuatro hijos: Eteocles, Polinices, Antígona e Ismena. La ciudad está siendo devastada por una terrible peste y el oráculo de Delfos ha aconsejado, para alejar el flagelo, descubrir al asesino del rey Layo.
A través del adivino Tiresias y de la misma Yocasta se aclara, al fin, toda la concatenación de los hechos ocurridos: Layo y Yocasta confiaron al pastor Pólibo el hijo nacido de ambos, para que lo matase; habían querido evitar así el cumplimiento de la profecía según la cual el pequeño acabaría por asesinar a su padre.
El chiquillo fue, sin embargo, perdonado y resulta ser precisamente Edipo, el cual sabe así que Layo, su padre, es el hombre al que él mismo dio muerte en una refriega en el camino de Tebas. Yocasta, al saber que, además de esposa, es también madre de Edipo, se ahorca horrorizada; y Edipo se arranca los ojos para no ver nunca más el sol, testigo de su crimen. Luego se aleja de Tebas confiando sus hijos y el reino a su cuñado Creonte.

