Nació de familia pagana en Esneh, en la Alta Tebaida, hacia 290-292 y murió en el año 364. Fue el creador de la vida cenobítica en Oriente y el primer autor de una Regla monástica (v.). Combatió en favor de Constantino hasta su victoria sobre Majencio; licenciado más tarde, regresó a Egipto. Había conocido la religión cristiana, sacando de ella una impresión saludablemente inquietante. Para profundizar mejor su conocimiento, decidió permanecer en el pueblo de Senesit, en la Baja Tebaida, retirándose a un pequeño templo pagano abandonado. Salió de él para recibir el bautismo y poco después, advertido por una visión, marchó a pedir hospitalidad a una colonia de anacoretas que residía a no mucha distancia, bajo la dirección de Palemón. La experiencia de esta vida le convenció de la necesidad de una regla y de un jefe para establecer una armoniosa convivencia monástica.
Se trasladó, por ello, hacia 320, a un pueblo abandonado en la orilla derecha del Nilo, Tabennisi, que trató de adaptar para monasterio. Los primeros monjes que le siguieron hicieron fracasar la tentativa, que, sin embargo, reanudó Pacomio y al fin viose coronada por el éxito. Al cabo de unos años existían en Tabennisi y sus alrededores, nueve monasterios de hombres y dos de mujeres, estos últimos fundados por una hermana de Pacomio Se formaba así una auténtica congregación religiosa bajo una regla determinada, con una organización por la cual se proveía a todas las necesidades de la comunidad y se establecía un género de vida que unía la obediencia y el trabajo a la oración y las prácticas ascéticas. La congregación pacomiana tuvo más tarde la sede central en el monasterio de Pebu, donde residían el superior y el ecónomo general y donde dos veces al año se reunían los monjes en asamblea plenaria. Fue precisamente en una de éstas cuando estalló inopinadamente una peste en 346. Entre las víctimas, más de cien, que ella produjo, figuró también el gran Pacomio Su Regla monástica es conocida a través de la traducción latina de San Jerónimo y de fragmentos coptos.
C. Falconi

