Una inscripción délfica nos habla de un Nicandro de Colofón (ciudad jonia del Asia Menor), hijo de Anaxágoras, que vivió en el siglo III a. de C., en tiempos de Atalo I de Pérgamo; la biografía que antecede a los Theriaká poemita nicandreo que nos ha llegado íntegramente, cita, por el contrario, un verso del poeta en el que se declara hijo de Dameo. Sabemos, además, que este poeta dedicó una composición a Atalo III de Pérgamo (138-133), el cual era, por otra parte, aficionado a los venenos y a monstruosidades, y puede considerársele por ello fácilmente como propulsor de la redacción de los Theriaká y de los Alexipharmaka, los dos breves poemas que han llegado hasta nosotros. Otras noticias, a las que se suele negar autenticidad, complican todavía más las cosas, porque atestiguan la estancia de Nicandro en la corte de Antígono Gónatas (276- 239), rey de Macedonia.
Se ha llegado, sin embargo, a la conclusión de que Nicandro, hijo de Anaxágoras, y Nicandro, hijo de Dameo, fueron abuelo y nieto, entrambos poetas, y que vivieron los dos en el ambiente de los atálidas, siendo también ambos sacerdotes de Apolo Clario, cargo hereditario en la familia. Se prefiere atribuir al Nicandro del siglo III los poemas épicos Aitoliká y Europeia y el breve poema Ophiaka (sobre las serpientes), de los que sólo se conservan fragmentos; al Nicandro del siglo II se atribuyen Theriaká, colección de poemas breves (también sobre las serpientes y sobre otros animales venenosos), obra dedicada a su conciudadano Ermesianatte, a quien no hay que confundir con toda seguridad con el poeta homónimo colofonio de los siglos IV-III, y Alexipharmaka (sobre los contravenenos), dedicado a Protágoras de Cízico, y otros poemas de los que sólo nos han llegado fragmentos: las Geórgicas, que habría conocido Virgilio; las Metamorfosis, que habría conocido Ovidio, los Pronósticos, el poema épico Oitaká, la Recopilación de curaciones, los Melissourghiká (sobre las abejas), en el que también se habría inspirado Virgilio en el libro IV de las Geórgicas, y otros menores.
Algunos eruditos excluyen la coexistencia de los dos Nicandros poetas, negando toda actividad poética al Nicandro hijo de Anaxágoras y considerando que el poeta Nicandro hijo de Dameo (en el Léxico, de Suidas, se le llama hijo de Jenófanes) vivió largo tiempo, entre los últimos años del siglo III y los últimos decenios del siglo II y que residió también en Etolia (de donde Aitoliká). Consideran, además, que la composición dedicada a Atalo puede referirse a cualquiera de los tres Atalos.
E. Paratore

