Nānak

Nació en 1469 en Talwandi, en el Pendjab, distrito de Lahore y murió en 1538. Fue el fundador de la secta de los sikhs. Se refiere su vida con abundancia de por­menores, no siempre creíbles, en numero­sos Janamsakhis. Pertenecía a la casta de los guerreros y durante mucho tiempo hizo vida de nómada. Tal vez en sus frecuentes viajes tuvo ocasión de encontrarse con los discípulos de Kabir, cuyas teorías ejercie­ron fuerte influencia sobre él. No desdeñó relacionarse tanto con los hindúes como con los musulmanes, y valiéndose del cono­cimiento que tenía de las lenguas persa, hindú y pendjabí, leyó directamente en sus textos originales los escritos de los sufíes y los de los grandes «acarya».

Acompañado de su discípulo predilecto Mardana, viajó por toda la India septentrional, reuniendo gran número de seguidores, para los que compuso, como breviario de oraciones coti­dianas, una antología de poesías titulada Japji. Se le atribuyen, además, otras dos obras filosóficas en sánscrito: Nirakara Mimamsa y Adbhuta Gita. Sus doctrinas ex­puestas en forma de cantos que declamaba ante los fieles, constituyen la parte más importante y original del Granth (v.), la Biblia de los sikhs. Del mismo modo que no acepta la autoridad del Corán, tampoco admite la de los Veda, de los Sastra, ni de los Purana, pero continúa siendo funda­mentalmente hinduista, puesto que man­tiene de esta doctrina la mayor parte de los «samskara», o ritos privados y todos los dioses. Predicó una fe unitaria, influida por el monismo védico y tal vez teñida de su­perstición, según la cual, Dios —uno, eter­no y espiritual — puede ser venerado por hombres de cualquier casta y raza.

Nueve maestros continuaron sus doctrinas: el pri­mero de ellos, Guru Angad, compuso para los himnos de Nānak un nuevo alfabeto lla­mado gurumukhi y que todavía es usado en la lengua vernácula del Pendjab.

O. Botto