Seudónimo del escritor holandés Eduard Douwes Dekker. Nació en Amsterdam el 12 de marzo de 1820, murió el 19 de febrero de 1887 en Nieder Ingelheim (Alemania). Hijo de un capitán mercante, tras una educación más bien sumaria, partió a los dieciocho años con su padre hacia las Indias, donde en 1840 obtuvo un puesto en la Administración. Después de varias peripecias (y habiéndose casado, entretanto, con «Tiñe», baronesa de Wijnbergen) fue nombrado asistente-residente en Lebak, en la región de Bantam (Java occidental): un país muy difícil de administrar. Su ardiente amor por los indígenas, explotados por sus jefes y colonizadores, lo colocó al cabo de un mes en conflicto con el gobernador. Multatuli acusaba al regente (un príncipe indígena) de abusos. El residente, que no quería conflictos, protegía al regente. El gobernador, Duymaer van Twist, aconsejó al gobierno de La Haya que licenciara al joven e inquieto funcionario.
La destitución fue después conmutada por un traslado a Ngawi. Multatuli consideró injusta esta decisión y presentó la dimisión. Había pasado sólo dos meses en Lebak, pero no fueron perdidos para la literatura holandesa ni para la administración de las Indias. Una encuesta demostró que las sospechas de Multatuli acerca de la connivencia de residente y regente en perjuicio de la población indígena eran fundadas. En abril de 1857, vuelto a Holanda, Multatuli, que había gastado siempre más de lo que percibía, se dirigía en vano a Duymaer van Twist, ya jubilado, en solicitud de volver de nuevo al servicio colonial. Convivía ya entonces Multatuli con su futura segunda mujer, «Mimi» (Hamlinck Schepel) mientras «Tiñe» había quedado en Java. Condenado a dos años de cárcel por haber abofeteado en un teatro a un joven que había ofendido a una actriz, huyó con «Mimi» a Alemania, donde en vano intentó ganar dinero en los juegos de azar. En 1880, un admirador le regaló una casita de campo en Nieder Ingelheim. La vida de Multatuli se refleja en sus obras. Sus poesías juveniles valen poco.
Pero Max Havelaar (v.), novela autobiográfica que pretende ser una apología del autor y una dura acta de acusación (contra el residente, el gobernador general y la explotación de las colonias), ejerció gran influencia sobre los métodos de la administración colonial. A Havelaar siguieron las Cartas de amor [Minnebrieven]: una correspondencia con Musa y con «Tiñe» que termina con una serie de documentos sobre el asunto Havelaar. Pensó después reunir con el título de Ideas [Ideeén] «relatos, historias, parábolas, observaciones, recuerdos, novelas, visiones, comunicaciones, paradojas»: todo bajo la bandera de la Verdad. Estas Ideas constituyen un conjunto de fragmentos desordenado: máximas y sentencias se alternan con una comedia, La escuela de los príncipes [Vorstenschool, 1872], y con una novela autobiográfica incompleta, Las aventuras del pequeño Walter [De geschiedenis van Woutertje Pieterse, 1888], que ha sido comparada al Hijo de una criada (v.) y a Sala roja (v.) de A. Strindberg. Temperamento inquieto, atacado de manía persecutoria, pero seguro de su propia importancia y genialidad, espíritu caótico y por ello muy poco selectivo, también en esto se parece Multatuli al dramaturgo sueco. Escritor despreocupado («yo me esfuerzo en escribir en un holandés vivo»), Multatuli mantuvo enhiesta hasta el último momento la bandera del racionalismo y del ateísmo. En 1910 se fundó un Museo Multatuli en la Biblioteca Universitaria de Amsterdam. Una edición completa de sus obras (en 24 volúmenes) se encuentra actualmente en preparación.
A. H. Luijdjens

