Nació en Granada el 10 de marzo de 1787 y murió el 7 de febrero de 1862 en Madrid. Cursó estudios en su ciudad natal e ingresó a los doce años en el colegio de San Miguel de la Universidad local. Antes de los veinte años alcanzó cierta fama literaria con algunas composiciones académicas, y en 1807 era profesor de Filosofía del mencionado centro universitario. Durante la guerra de la Independencia (1808-1814) abandonó la tranquilidad de su existencia dedicada al estudio y entregóse por completo a las lides políticas. La Junta de Granada envióle a Gibraltar, a Cádiz —donde conoció a Quintana, el «Tirteo de la Independencia» — y a Inglaterra; en este país pudo estudiar las instituciones políticas inglesas. Posteriormente fue elegido diputado a Cortes. En 1814, al regreso de Fernando VII a España, viose detenido, encarcelado por espacio de siete meses en los sótanos de un cuerpo de guardia, y luego confinado al peñón de Vélez de la Gomera, en la costa africana.
Puesto en libertad por el levantamiento de Riego (1820), fue nuevamente diputado en las Cortes, e incluso jefe del gobierno durante breve tiempo; sin embargo, como tratara de mantener las prerrogativas reales, pero, a la vez, procurara imponer al monarca el respeto a la Constitución, se atrajo la enemistad de los conservadores y perdió su popularidad entre los liberales. En 1823, restaurado el absolutismo, conoció de nuevo el destierro, que le llevó a Francia e Italia; finalmente, establecióse en París, donde permaneció ocho años, se dedicó a la actividad literaria e hizo representar en francés Aben Humeya, o La rebelión de los moriscos (1830, v.), obra a la que seguiría cuatro años después La conjuración de Venecia (v.): se trata de los dos primeros dramas españoles reveladores de la influencia del romanticismo francés, particularmente de Víctor Hugo. En 1831 Fernando VII autorizóle a establecerse en Granada. Muerto el soberano, su viuda, la reina regente María Cristina, le nombró en 1834 jefe del gobierno, como representante de los moderados. Interesado siempre en la conciliación del absolutismo y el liberalismo, redactó y promulgó el Estatuto Real, que permanecería en vigor durante dos años.
Luego fue ministro de Negocios Extranjeros, y embajador en París (1844-47) y Roma (1848-1849), ciudad en la cual desempeñó un importante papel en 1848, cuando estalló la revolución y el Papa hubo de huir. Titular del Ministerio de Estado en 1845 y 1849, llegó a presidente del Congreso en 1851 y 1860, y lo fue del Consejo de Estado en 1858. Figuró, además, entre los caballeros del Toisón de Oro. Su obra literaria constituye un intento de conciliación entre el romanticismo y el clasicismo. Publicó poesías, una preceptiva, una novela histórica de ambiente granadino, comedias y tragedias de estilo clásico, y dramas románticos. De su producción teatral cabe mencionar, además, La viuda de Padilla (1814, v.), Moraima (1818), La niña en la casa y la madre en la máscara (1821, v.), Lo que puede un empleo (1823), Los celos infundados (1827?), La boda y el duelo (1828), Edipo (1829, v.) y El español en Venecia, o La cabeza encantada (1836).
E. Moreno Báez

