Nació el 1° de julio de 1742 en Oberramstadt, cerca de Darmstadt, y murió en Gotinga el 24 de febrero de 1799. Hijo de un pastor protestante, recibió primero una formación severamente religiosa dentro del espíritu del pietismo; y así, incluso cuando más tarde su labor científica desarrollóse exclusivamente en el ámbito de un racionalismo ilustrado, reafloraban a menudo tales inclinaciones a sentimientos místicos. Luego de haber realizado los estudios humanísticos en Darmstadt, marchó a la Universidad de Gotinga, donde permaneció definitivamente desde que, a los veintisiete años, fue nombrado profesor extraordinario de Física de este centro. Alejóse de allí sólo en ocasión de dos largos viajes a Inglaterra. Su vida no resultó feliz. Ya débil de constitución, quedó jorobado a consecuencia de una caída que sufrió cuando niño, y fue siempre nervioso e hipocondríaco.
Fallecida inesperadamente una rústica muchacha que había llevado a su casa para educarla y casarse luego con ella, se unió más tarde a una mujer en un «matrimonio de conciencia» que hasta después de muchos años, y cuando tenía ya una numerosa prole, no se decidió a legitimar. Su verdadera existencia se concentró en el estudio, la lectura y la conversación erudita. Ampliamente conocido por sus lecciones experimentales y el descubrimiento de las figuras precisamente a causa de él denominadas «de Lichtenberg», debe, empero, su principal celebridad a la obra literaria. Publicó textos científicos y filosóficos de divulgación en el Góttingisches Taschenkalender, que él mismo editó entre 1778 y 1798; de los doscientos cuarenta y cinco ensayos publicados se deben a su pluma doscientos treinta. A partir de 1780 hizo aparecer junto con Georg Forster (v.) el Gottingischer Magazin der Wissenschaften. En cambio, los Aforismos (v.), que tan famosos llegarían a ser, no fueron escritos ni para los contemporáneos ni para la posteridad; se trataba únicamente de apuntes privados. Además del volumen de Cartas de Inglaterra [Briefe aus England]. que contiene la magistral e impresionante descripción del actor Garrick, Lichtenberg dejó únicamente otra obra completa, la Ilustración particularizada de los grabados de Hogarth (1794-99, v.).
Fue el primero que descubrió la importancia de los movimientos instintivos y dedujo de ellos una ley fisionómica opuesta al dogmatismo de Lavater. Científico de la Ilustración, vacilante entre Kant y Spinoza en filosofía, dirigió por entero su atención de moralista al hombre, al pensamiento y al lenguaje, del que pretendió obtener un conocimiento libre de prejuicios y dogmas. Sin embargo, la lucha interna de su temperamento, dividido entre una racional lucidez y una ferviente imaginación acentuada por su natural nerviosismo, se refleja en su obra, no sistemática y fruto de la rapidez de la intuición, la agilidad de las asociaciones y las comparaciones. Estas facultades, que suscitan en Lichtenberg prodigiosas intuiciones, le llevan fácilmente más allá de la descripción y la observación puras. Su fantasía humorístico-satírica no se contenta jamás con la realidad; y así, descubre funciones del alma y nunca observadas revelaciones físicas y espirituales del carácter. Sus Aforismos no constituyen siempre una expresión elaborada de su espíritu; algunos se nos ofrecen en forma acabada y perfecta, y dan exactamente en el blanco mediante su concisión creadora, en tanto otros son apuntes, simples sentencias o fragmentos de ideas. Con todo Lichtenberg se revela en ellos gran maestro de un estilo que envuelve al lector en el juego de sus concatenadas y rapidísimas alusiones y le fuerza a la reflexión.
F. Schalk

