Poeta chileno nació en Santiago de Chile en 1893, murió en 1948. Pertenecía a una familia acomodada. Estudió en el Colegio de San Ignacio, regentado por los jesuitas. Hizo un viaje a París (1916), de donde pasó a Madrid; en París trabó amistad con Guillermo Apollinaire y colaboró en la revista Nord Sud; y lanzó su doctrina literaria del «creacionismo», cuya paternidad se atribuye y algunos le han discutido; en Madrid colaboró en la revista Ultra, de la que surgiría el «ultraísmo», corriente literaria gemela del «creacionismo». Vuelto a su país, se dedicó a la política y presentó su candidatura a la presidencia de la República (1925), lo que hubiera podido ser un aspecto más de su «inquietud literaria» si el poeta no hubiera sido atacado y herido a traición con tal motivo.
Tomó luego parte en la Guerra Civil Española y asistió a continuación, como corresponsal de guerra, a la segunda Guerra Mundial. Cuenta Raúl Silva Castro que el poeta se encontraba entre las primeras fuerzas que llegaron a Berchtesgaden (1945), el retiro de Hitler, cuyo aparato telefónico se llevó como trofeo. Regresó a Chile al terminar la guerra y lo sorprendió la muerte en Cartagena tres años después. Su obra completa está estudiada en el artículo Poesías de Huidobro (v.). Sin embargo, queremos resaltar aquí la importancia de su prosa novelística, especialmente en Mío Cid Campeador, hazaña (1929), en Cagliostro, novela-film (1934), La Próxima (historia que pasó en poco tiempo más), publicada también en 1934, y Sátiro o el poder de las palabras (1939), quizás la más poética e íntima de sus obras en prosa. Intentó también, aunque sin éxito, el teatro.
Es famosa la tesis que sintetiza en la fórmula: ¿Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!? /Hacedla florecer en el poema. H. es un poeta renovador, revolucionario, que quiso crear, crear y crear: pero resulta más «técnico» que verdaderamente creador, sin que esto signifique negarle inspiración y altura.
J. Sapíña

