[Les venins, les animaux venimeux et la sérothérapie antivenimeuse]. Obra del bacteriólogo francés Albert-Léon-Charles Calmette (1863-1933), publicada en 1907.
En un estilo llano y claro, adecuado a la mejor experiencia científica, el autor expone los resultados de largas investigaciones que le llevaron a un importante descubrimiento en el campo suerológico. Enviado en 1891 por el Instituto Pasteur a Saigón, en Indochina, para dirigir allí un laboratorio bacteriológico, se dedicó al estudio de la serpiente cobra, preguntándose si existía alguna analogía entre los venenos y las toxinas bactéricas, que los estudios de Émile Roux y Emil Adolf Behring aclaraban por lo que se refiere a la difteria. Empezó a buscar las propiedades de este veneno, llevando a cabo numerosas experiencias sobre animales de laboratorio hasta que consiguió producir la inmunidad contra los venenos en las gallinas, mediante asimilación progresiva. Enfermo de disentería, tuvo que regresar a su patria y hasta el año 1894, en el Instituto Pasteur, no reanudó sus investigaciones. Siguiendo el ejemplo de Roux, que había preparado suero antidiftérico inyectando en los caballos unas dosis cada vez mayores de toxina antidiftérica, con genial intuición, Calmette tuvo la idea de preparar un suero antiofidico.
Por tanto, inyectó a un caballo una dosis mínima de veneno de cobra, y aumentando en los días sucesivos la dosis, progresivamente llegó a producir el hábito en el animal. Preparado el suero de sangre del caballo así inmunizado, mezclando 1 c. c. de suero con 1 miligr. de veneno seco de cobra, el mismo veneno perdía su toxicidad: es decir que inoculado en un animal ya no podía matarle. El descubrimiento es notable en la historia de la Medicina, ya que los efectos de este suero no se limitan tan sólo a la inmunización, sino que también adquieren un seguro valor terapéutico.
G. Rignani

