Obra del investigador español Sebastián de Covarrubias y Horozco (1539- 1612). Se trata de un curioso arsenal de noticias sobre la vida española en la época de su autor.
Su finalidad primordial parece haber sido la de investigar la etimología de los términos y en ella el autor blasona a menudo de sus conocimientos. Frecuentó las aulas de la Universidad de Salamanca durante cinco años y en ellas adquirió una sólida formación, lo que no impidió que sus contemporáneos — Quevedo entre ellos — calificasen de desaliñada su empresa erudita. A pesar de ciertas ingenuidades en la definición de las palabras y de lo inadmisible y capcioso de muchas etimologías por él aportadas, su obra es esencial en la historia de las tareas filológicas, y, con las taras apuntadas, es el más antiguo diccionario etimológico de la lengua española, a la que el autor aún vacila en llamar castellana o española.
Hoy es imprescindible su consulta, no sólo por el caudal extraordinario de voces, frases, dichos populares y refranes que contiene, sino también por las referencias constantes a cosas y hechos de su tiempo. La bibliografía que maneja es numerosa y completa, y va indicada puntualmente. El Tesoro se publicó en Madrid en 1611; fue reeditado, en dos partes, en aquel mismo siglo (1674), y reproducido microfotográficamente por la Hispanic Society (Nueva York, 1927), reducidas sus páginas en tal forma que resulta penosísima su lectura. En 1943 se publicó en Barcelona una edición moderna, debida a Martín de Riquer, provista de un índice alfabético que hace muy fácil su manejo. En ella se reproduce la de 1611 y las adiciones contenidas en la de 1674.
M. García Blanco

