Homilía de San Clemente de Alejandría (segunda mitad del siglo II) sobre versículos del Evangelio de San Marcos (X, 17-31). En armonía con toda su posición frente a los valores de la vida y de la cultura, en esta homilía el gran maestro de la escuela catequística de Alejandría tiende a demostrar que las duras palabras con que, en el Evangelio de San Marcos (v.), Cristo pone de manifiesto la dificultad que hallará quien posea bienes sobre la tierra para entrar en el reino de los cielos, no se entienden en el sentido de que los ricos queden irreparablemente excluidos de la bienaventuranza celestial, sino que sólo se proponen estimular la extinción del apego cordial a los bienes de la tierra y suscitar el deseo de emplear los recursos propios en el sentido de la más amplia y generosa humanidad.
Admoniciones de este género se repiten también en otras obras de Clemente, como el Pedagogo (v.) y el Protréptico (v.). San Clemente de Alejandría es un maestro cristiano de los albores del siglo III que se esforzó de este modo, en el terreno de la doctrina como en el de la práctica, por hacer la fe accesible a las clases elevadas y al mundo de la cultura; y como en sus Stromata (v.) intentó acreditar una forma de gnosis cristiana compatible con las mejores tradiciones de la cultura helénica; así en sus opúsculos morales hizo cuanto pudo por quitar a la práctica del Cristianismo toda excesiva dureza y toda aspereza intransigente.
E. Buonaiuti

