[A proletárok]. Drama en cuatro actos del escritor húngaro Gergely (Gregorio) Csiky (1842-1891), estrenado en el Teatro Nacional en 1880. El autor usa la palabra «proletario» en un sentido particular, designando a los desplazados de la sociedad, los estafadores burgueses.
El drama presenta un triste cuadro de los parásitos de la nación vencida en la guerra de la independencia. Uno de éstos es la protagonista, que, como «viuda de un mártir», va recogiendo donativos, cuando durante la guerra había sido espía. Su pasado es conocido por Zátonyi, que la hace objeto de un chantaje, obligándole a darle por esposa a su hija Irene. El yerno, digno de la suegra, pronto revela su carácter, al ceder su mujer a otros por dinero, hasta que, como un «deus ex machina», llega la noticia de que Irene no es hija de la viuda, y poco después la de que el matrimonio ha sido anulado por los tribunales.
Nada impide, pues, una feliz solución: Irene se casa con Darvas, su viejo amor. Además de presentar el tipo de parásito del dolor nacional, aún conocido en su tiempo, Csiky es el primer autor húngaro que sabe construir un drama con habilidad técnica, aprendida en París y desconocida todavía por sus contemporáneos. De ahí el éxito de Los proletarios y de su autor, que fue considerado hasta la muerte como el indiscutible maestro de la escena húngara.
M. Benedek

