La lírica del político y escritor español Salvador de Madariaga (n. 1886) ofrece elegancias, finuras’, que revelan al buen gustador de los clásicos tanto como al meditador efusivo ante el fluyente cauce de la tradición popular española. Los motivos folklóricos le atraen profundamente, como demuestra en sus Romances de ciego y La fuente serena, que datan, respectivamente, de 1922 y 1928.
Abunda en dignidad y talento para la interpretación folklórica que lleva a su poesía. Su temperamento casi británico y a la vez profundamente español, influye en su compleja labor de ensayista y divulgador de nuestros más altos valores. Su obra de creador, a juicio de la crítica severa, resulta desigual, aunque siempre revela «la marca del auténtico intelectual, la alta región ideal de un temperamento depurado y comprensivo de la generación de Ortega y Gasset». Aparte de sus poesías ya citadas, ha publicado varias novelas. Sin duda sus poesías y sus ensayos críticos tienen mayor calidad que su obra narrativa.
C. Conde

