[Pesmi]. El poeta esloveno Srečko Kosovel (1904-1926) murió dejando sus poesías, más de seiscientas, desperdigadas en revistas o inéditas en manuscritos. Cerca de un centenar han sido publicadas hasta ahora en la primera edición de 1927 y en la segunda de 1931.
Su arte es la continuación de la pléyade poética moderna Kette-Župančič-Cankar-Murn, enriquecido con las experiencias de la guerra y por las influencias de las corrientes literarias postbélicas, particularmente del Impresionismo (v.) y del Expresionismo (v.). Sabe captar y reproducir las impresiones y características del Karst con sus colinas, su paisaje pedregoso y desértico, su amargura y soledad, las tinieblas grises y monótonas, interrumpidas de tarde en tarde por grupos de pinos («Pinos» [«Bori»], «Todas estas palabras» [«Vse te besede»], «El atardecer bajo el pedregal rojo» [«Večer pod rdečo sipino»], etc.).
Tras algunos motivos amorosos siguen meditaciones sobre el propio y mísero destino. Las poesías se convierten en diario poético del agonizante: así en «Oye, desde el árbol» [«Čuj, raz drevo»], «Sobre el prado» [«Nad travnikom»], «Cisne» [«Labod»], «Viento» [«Veter»], etc. Los mismos motivos se repiten en los sonetos: «Invocación de la soledad» [«Klic po samo- ti» ], «Deseo de la muerte» [ «Želj a po smrti» ], «El soneto de la muerte» [«Sonet smrti»]. En los diálogos con Dios la mirada está fija en el más allá. Visiones apocalípticas le hacen prever el declive de Europa en «Contra el hombre» [«Proti človeku»].
Los males de la vida en la ciudad, las corrientes de odio y destrucción le inspiran solemnes protestas contra la degradación de la humanidad («Junto a la rueda gigantesca» [«Ob orjaškem kolesu»]); meditaciones sobre lo desconocido le obsesionan intensamente («Discusión con lo ignoto» [«Pogovor z neznanim»], «Ecce homo»). El poderoso «Océano» [«Ocean»] está entretejido con fuertes elementos épicos. En Poesías eslovenas modernas, de L. Salvini (Lubiana, 1938), aparecen traducidos algunos de sus poemas.
A. Budal

