[Eine kleine Nachtmusik]. Serenata en «sol mayor» (K. V. 425) para orquesta de cuerda (dos violines, viola, violoncelo y contrabajo) de Wolfgang Amadeus Mozart (1756- 1791), compuesta en 1787, esto es, en el período áureo de la producción mozartiana, el que gira en torno al Don Juan (v.) y que señala uno de sus pasos más avanzados hacia un ideal casi romántico de expresión intensa y dramática. La Pequeña serenata nocturna queda completamente inmune de ese clima de fuertes pasiones. Es el resultado sonriente de un día de gozo, un arroyuelo de felicidad despreocupado a pesar de todo y de todos. Comprende cuatro movimientos, el primero de los cuales, «Allegro», se abre con cuatro compases de pomposa introducción. Sigue el primer tema, alegre y algo insignificante, de «obertura» operística, pero precioso por su equilibrada simetría. Pero la verdadera joya del pasaje es el segundo tema en «re mayor», que comienza con una introducción fuertemente ritmada, antes de desembocar, sobre un constante susurro de los bajos, en un tema de los violines que, con su gracioso jugueteo, es como una rociada de luz, como una risa de fresco regocijo infantil:
El desarrollo, después de haber repetido los cuatro compases iniciales de pomposa introducción, se apoya acto seguido en este segundo tema, que del tono de «do mayor» evoluciona modulando hasta traer de nuevo la introducción y el primer tema en «sol mayor», al que sigue, en la misma tonalidad, todo el segundo tema. A la gracia maliciosa y vivaz del «Allegro» sucede la gracia tierna y suave del «Andante», que se abre con un ritmo casi soñoliento y después desarrolla sinuosas volutas melódicas. Pero he aquí que la paz soñadora se desvanece de pronto: al «do mayor» sucede súbitamente el «do menor». Sobre un agitado arabesco de bajos modula inquieto un breve y enérgico motivo:
Por un momento es de veras el Mozart del Don Juan, de las dramáticas Fantasía y Sonata en do menor (v. Sonatas), el que tenemos delante; después con hábil modulación el afán se apacigua, y el tono de «do mayor» vuelve a traer la calma y la soñadora ternura inicial. El breve «minuetto» consta de dos frases de ocho compases, una solemne y pomposa toda ella; la otra, que llega a la solemnidad obligatoria del final, después de un divagante revoloteo melódico. Esto parece anunciar ya el delicioso «bavardage» del «trío» en «re mayor». Un tema único picante y retozón en su agudo «staccatto» sostiene todo el «Rondó», gracias a ingeniosas modulaciones que realzan su interés en los momentos oportunos.
M. Mila

