[Petites miséres de la vie conjúgale]. Obra narrativa de Honoré de Balzac (1799-1850), más tarde aumentada y retocada. La vida conyugal de Adolfo, un hombre cualquiera, y de Carolina, una mujer cualquiera, está dibujada con un tono que quiere ser fríamente científico. Sus padres les han unido por un contrato legalmente estipulado, en el que la rica Carolina asegura al pobre Adolfo una fortuna, sin prometerle nada en cuanto a su corazón.
Los goces de la fase inicial, con la embriaguez de los sentidos, son de breve duración; luego la vida de sociedad, los chismorreos de los salones, la envidia de las amigas, se unen a las experiencias minuciosas de la vida cotidiana para «abrir los ojos» a Adolfo, que descubre en su Carolina, bajo las apariencias de una educación refinada, una persona sin inteligencia y de alma íntimamente tosca. Surgen las primeras discusiones, a propósito de la educación de un hijo, y se agrian con una serie de obstinadas incomprensiones.
La mujer asume siempre la figura de víctima, que finge no pretender nada, pero en realidad acaba por imponer en todo su voluntad tiránica. Negocios del marido que acaban mal, dan a la mujer ocasión para tomar las riendas de la administración familiar; a Adolfo sólo le queda el recurso de buscar en otro lado un paréntesis de serenidad y quizás de amor; así, en las relaciones conyugales entran, por parte de Adolfo, el engaño y la traición, que serán cobrados inmediata y ampliamente por la otra parte.
La obra, que fue en realidad una tentativa de aplicación en tono serio de las cínicas y burlescas teorías de la Fisiología del matrimonio (v.), resulta en el fondo desequilibrada, oscilando entre el relato ejemplar, filosófico, y el cuadro satírico, más feliz, de cierto ambiente social. [Trad. española por S. C. (Málaga, s. a.); trad. De F. Mata y Sanz (Valencia, 1876); de Luis Pérez Alcántara (Madrid, 1901) y de Joaquín García Bravo (Barcelona, 1902)].
M. Bonfantini

