Personaje legendario hindú cuyas aventuras se narran en diversos pasajes del Mahābhārata (v.) y en los Purāṇa (v.). Nahuṣa, modelo de rey justo y virtuoso, tiene sin embargo un grave defecto : su escaso respeto por los brahmanes y su excesiva iracundia.
Durante su reino había impuesto tributo a los primeros y se había hecho llevar sobre sus hombros, como si fueran animales de carga. Luego, una vez subido al cielo de los dioses, ocupa el trono de Indra (v.) y se convierte en supremo señor. Pero tan absoluto e in- discutido poderío señala el principio de la ruina de Nahuṣa, el cual, en su orgullo y su soberbia, se atreve a poner los ojos sobre Sací, la consorte de Indra, y humillar a los «Resi» («sabios») del cielo, hasta el punto de uncirlos a su carro divino y pisar sin reparo con su propio pie la cabeza de uno de ellos, Agasti (v.). Éste entonces le maldice, y Nahuṣa es transformado en serpiente y precipitado al abismo.
Al cabo de largo tiempo, de acuerdo con el límite que Agasti puso a su maldición, Nahuṣa, bajo sus vestiduras de serpiente, se encuentra con Yudhiṣṭhira, uno de los hermanos Panduidas (v. Mahābhārata), el cual contesta satisfactoriamente a algunas preguntas filosóficas que aquél le formula. A continuación Nahuṣa abandona su forma de serpiente y, recobrando sus rasgos divinos, asciende al cielo. Esta historia de Nahuṣa, al par que revela la conocida creencia brahmánica según la cual el fervor religioso y otros méritos excepcionales pueden elevar al hombre hasta la dignidad de Indra, rey de los dioses, demuestra también — evidentemente por in- flujo de la casta brahmánica — que no hay virtud perfecta cuando faltan la obediencia y el respeto a los brahmanes. M. Vallauri

