Nació el 25 de octubre de 1767 en Lausana y murió en París el 10 de diciembre de 1830. Hijo de una familia protestante francesa emigrada tras la revocación del Edicto de Nantes (1685), durante su juventud había estudiado en Inglaterra, viajando luego por alemania, Bélgica y Francia.
Fácil al placer, aficionado a la literatura y a la política, e impetuoso en el entusiasmo y la generosidad, atenuados a menudo por la ironía o el egoísmo, a partir de 1787 fue amante de la señora de Charriére, veintisiete años mayor que él.
Más tarde chambelán en la corte del duque de Brunswick, se mostró ferviente partidario de la Revolución y orientó hacia la política su turbulencia sentimental. En 1789 casó con la poco agraciada e infiel Wilhelmine von Cramm, de la que había de separarse en 1793.
A fines de 1794 formó parte del círculo de emigrados de los Necker en Coppet y conoció a Mme. de Staël, con quien entabló una vehemente relación que no terminó hasta 1808, año en que resolvió casarse con su antigua amante Charlotte von Hardenberg. También en 1794 obtuvo la ciudadanía francesa y manifestóse en favor del Directorio y de una república moderada (De la fuerza del actual gobierno de Francia…, v.).
Ingresó luego en el cuerpo legislativo y en el Tribunado; pero, excluido por Bonaparte, reanudó su peregrinación por Europa, estuvo algún tiempo en Suiza, realizó con la Staël un romántico viaje por alemania e Italia y redactó opúsculos políticos (Del espíritu de conquista y de la usurpación, 1813, v.), parcialmente refundidos en el Curso de política constitucional (1818-20, v.). Adversario de Napoleón, colaboró, no obstante, en los Cien Días (v. Memorias sobre los Cien Días) con la esperanza de llevarle a la ideología liberal, y fue nombrado consejero de Estado, lo cual obligóle a huir al extranjero después de Waterloo y hasta 1816, año en que, vuelto a París, dirigió la oposición liberal.
Por aquel entonces su elocuencia empezó a darle popularidad (Discursos de la Cámara de Diputados, v., y otros), en tanto que su sensibilidad le orientaba hacia las interpretaciones simbólicas y religiosas de Creuzer, en cuyas ideas acerca de la libertad interior profundizó con gran interés (De la religión considerada en su origen, sus formas y su desarrollo, 1826-31, v.).
En 1830 alineóse junto a Luis Felipe y fue nombrado presidente del Consejo de Estado; sin embargo, consumido por una vida disipada, fallecía a fines de aquel mismo año. Con carácter póstumo aparecieron los antecedentes de su obra maestra Adolfo (1816, v.): Amélie et Germaine, El cuaderno rojo (1907, v.), las Cartas (1887) y, en 1952, la edición completa del Diario íntimo (v.), que intensifica las contradicciones de su figura de liberal no ajeno a las intrigas, de espíritu democrático pero poco amante del pueblo, y de enamoradizo, de hombre incapaz de librarse de fuerzas opuestas, extenuado por la imaginación y alentado por la piedad: ejemplo perfecto, en definitiva, de disgregación romántica en un alma singularmente lúcida.
Entre el resto de su producción cabe destacar: Comentario sobre la obra de Filangieri (v.), De los efectos del Terror (v.), De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos (v.), Miscelánea de literatura y política (v.), De las reacciones políticas (v.) y Discours prononcé au Cercle constitutionnel.
Adolfo, que procede del René de Chateaubriand, pero lo supera por la precisión y sobriedad estilística, constituye una obra maestra y su influencia en la novela psicológica francesa e inglesa, sobre todo, ha sido considerable.
S. Morando

