Nació en Bassano del Grappa el 18 de febrero de 1772, murió en Khartum el 26 de septiembre de 1826. Estudió en Padua teología y jurisprudencia; pero lo atraían muy poco los estudios teológicos y jurídicos, completamente contrarios a su temperamento de viajero infatigable y curioso investigador.
De modo que sus aficiones le llevaron muy pronto a la mineralogía — en la que se manifestó su talento de un modo más señalado —, a la geología y a la arqueología. Terminados sus estudios en Padua, marchó a Roma y a Venecia, donde publicó (1792) su primer trabajo Sulla scultura egiziana.
En la misma Venecia, en tanto que ordenaba la colección mineralógica del patricio A. Molin, publicó un trabajo, Delle piante odorifere (1796) y las Lettere sopra Dante (1797). En los acontecimientos políticos que se desarrollaban en Italia en aquellos años, en relación con la Revolución francesa y el Imperio napoleónico, tomó partido por el nuevo régimen que le nombró, en 1801, director del Jardín Botánico de Brescia.
Entretanto, se inclina decididamente a la mineralogía; fruto de viajes y de investigaciones es su trabajo Delle miniere di Mella e Valtrorrupia (Brescia, 1808), que le valió al año siguiente el nombramiento de inspector de las minas del Reino Itálico. En tal condición, viaja por Italia septentrional, especialmente por el Alto Adigio, reuniendo fósiles.
Así publica en 1814 el Conquiliología fósil subapenina (v.), que es su obra más importante. Pero en 1814 se derrumba el Reino Itálico y comienza la reacción austríaca; entonces tiene que abandonar su empleo, y reanuda sus viajes. En Roma termina una obra de exploración subterránea, Dello stato físico del suolo di Roma (1820). En Milán, Fomi le induce a entrar al servicio del virrey de Egipto.
Así llega a El Cairo a finales de 1822, e inicia una serie de exploraciones científicas, visitando el desierto, el Líbano y el Senaar. Pero durante estos viajes contrajo una grave enfermedad que le llevó a la tumba.
G. Preti

