(o Bānabbațța). Fue un brahmán sivaíta del Vātsyāyana-gotra que vivió en el siglo VII. Era sobrino segundo de un tal Pāsupata, sobrino de Arthapati e hijo de Citrabhānu y Rājyadevī.
Perdió a la madre durante su infancia, y el padre, que cuidó de él solícitamente, le dejó huérfano a la edad de 14 años. Hasta entonces Bana residió en una población situada junto al río Hiranyabáhu o sona, denominada Prītikūța.
Una vez solo en el mundo empezó a vagar de una a otra regiones, a veces con grupos de reputación dudosa. Vuelto a su tierra natal, fue llamado a la corte por Krsna, hermano de Harsa (o Harsavardhana, o Śrīharsa Śilāditya), rey de Sthānesvara y de Kanyākubja (606-47); acogido al principio con frialdad, disfrutó luego de la mayor predilección del monarca, del cual se convirtió en amigo y consejero.
Teóricamente, pretendió ser el historiador de este ilustre soberano; pero, en realidad, su Harsacarita (v.) resulta más bien un relato novelesco, los méritos del cual residen, antes que en la narrativa y los caracteres externos, en el sentimiento y la intimidad poética.
A otra novela, Kādambarī (v.), que dejó incompleta y acabó más tarde su hijo Bhūsana Bhatta (o Bhatta Pulina), se halla vinculada una romántica tradición: se dice, efectivamente, que Bana expiró mientras describía la pena de Kādambarī en el momento de la separación de Cāndrāpida, su amante.
Se atribuye también a Bana la paternidad de Candīśataka, obrita de mayores méritos literarios que religiosos. Las opiniones acerca del valor artístico del autor en cuestión no resultan unánimes. No faltó quien quiso dar una importancia seguramente excesiva a algunos de sus defectos estilísticos: tautologías, frecuencia de ornamentos retóricos, superabundancia de léxico y excentricidades.
Sin embargo, la mayoría concuerda en considerarle uno de los maestros de la prosa literaria que, sin perjuicio de su carácter animado y emotivo, presenta asimismo todos los refinamientos del estilo clásico y los artificios de la prosa «kāvya».
O. Botto

