Nacido el 14 de abril de 1857 en Sao Luis (capital del estado de Maranháo) en Brasil, m. el 21 de enero de 1913 en Buenos Aires. Es uno de los más notables representantes de la literatura naturalista brasileña.
Hijo de un portugués, vicecónsul en Maranháo, y de una brasileña, se dedicó muy joven al comercio, que abandonó más tarde para dedicarse al estudio. Aspiraba a señalarse en la pintura y recibió las primeras enseñanzas de este arte, en la ciudad natal, de un italiano, Domenico Tribusi. Muerto éste, marchó a Río de Janeiro, donde se dio pronto a conocer cuando asistía a la escuela de Bellas Artes como caricaturista.
Volvió a Sao Luis en 1879, a la muerte de su padre, e intentó inútilmente obtener una beca de estudio para Italia, mientras iniciaba y desarrollaba la actividad literaria con la colaboración en varios periódicos y con las primeras novelas.
Vuelto a Río en 1881, cansado de desempeñar oscuros empleos en la capital y en el Estado, sin interrumpir su actividad literaria (en 1885 publicó su novela más interesante, El hombre, v.) y manteniendo agrias polémicas, sobre todo con el clero, entró en la carrera diplomática; recorrió el ancho mundo, de España a Italia, del Japón a la Argentina, con lo que pudo satisfacer las exigencias de su temperamento inquieto y exuberante.
Recordemos de Azevedo, además, las novelas O mulato, Urna lagrima de mulher, Mysterio de Tijuca, a las que el tiempo no ha quitado todavía su lozanía.
G. C. Rossi

