Escritor guatemalteco n. en la ciudad de Guatemala en 1899. Estudiante de Derecho en la Sorbona, inició en París la investigación de las viejas culturas americanas, orientación que había de reflejarse después en buena parte de su obra.
Sus Leyendas de Guatemala (1930), traducidas al francés por Francis de Miomandre y galardonadas con el «Premio Silla Monsegur», son buen ejemplo de esta vocación de Asturias, reiterada en su traducción al español de las versiones francesas del Popol Vuh y de los Anales de las Xahil.
Pero su lugar señero en la novelística hispanoamericana lo debe a El señor Presidente (1947), extraordinaria narración llena de nervio y originalidad, aun cuando el tema en sí de la novela no tenga nada de original.
Se trata de una tiranía centroamericana, no es necesario decir cuál, pues el cuadro vivido, aterrador, la cruda denuncia de unas lacras bien reales, puede desgraciadamente hallar fácil acomodo geográfico.
La novela es amarga y sobre el cuadro nauseabundo de intrigas, despotismo, culto al alcohol y a la barbarie emerge el talento del novelista, que maneja un lenguaje recio, vigoroso, cuajado de metáforas y rico de palabras.
Gabriela Mistral dijo de El señor Presidente: «Yo no sé de dónde sale esta novela única, escrita con la facilidad del aliento y del andar de la sangre por el cuerpo». Debemos además a Asturias otras notables narraciones; Rayito de estrella; Hombres de maíz; Sien de alondra (poesías, 1949) y las tres novelas publicadas en los últimos años: Viento fuerte, El papa verde y Los ojos de los enterrados, en las que se advierte como lo novelesco puro cede ante lo sociológico.
A. Ramos

