Rey de Asiría desde el año 669 al 626 a. de C., conocido también por Sardanápalo, hijo de Asaradón, subió al trono de Asiría mientras su hermano Shamashshumukin obtuvo el reino de Babilonia, sometida en aquella época a los soberanos asirios.
Su reinado se caracteriza por vastas empresas militares, dirigidas de un modo gradual contra su hermano, rey de Babilonia, contra Elam y contra Egipto, sin contar las campañas contra Giges, rey de Lidia, y las acciones en Siria y en Arabia. Asiria alcanza así el apogeo de su poderío y de su gloria: el imperio alcanza su máxima extensión.
Nínive se ve colmada de riquezas; en la biblioteca fundada por Sargón II han sido reunidas las tablillas más importantes de la literatura babilónica, copiadas y transcritas de acuerdo con las variaciones del alfabeto asirio; las salas del palacio se adornaban con bajos relieves, hoy en el Museo Británico, algunos de los cuales son verdaderas obras maestras. El mismo museo posee la importante biblioteca descubierta por Layard, que incluye los llamados Anales de Asurbanipal (v.), es decir, la crónica de sus empresas y de su reinado, que él mandó redactar a un escriba anónimo.
Los últimos años de su reinado quedan, sin embargo, algo oscurecidos por las señales precursoras de la próxima ruina asiria, que tendrá como etapas progresivas y salientes la pérdida de Egipto, el desarrollo de la potencia de los medos — que aprendieron la táctica militar precisamente de sus vecinos asirios —, la amenaza de los escitas en las fronteras septentrionales, y, por último, el derrumbamiento de su poderío en el año 612 a. de C., como consecuencia de la acción de una alianza antiasiria.
A. T. Serventi

