Nacido en Viena el 29 de noviembre de 1839, m. en la misma ciudad el 10 de diciembre de 1889. Era hijo de un modesto empleado de origen campesino, que tenía ambiciones literarias y murió joven, dejando un cofre lleno de libros y de manuscritos con esbozos dramáticos.
El mozo se dedicó a leerlos y se sintió atraído por el teatro. Pero, entre tanto, no frecuentaba la escuela, y a los 16 años hubo de comenzar a trabajar como dependiente de una librería; no resistió mucho tiempo y abandonó el empleo para dedicarse a la escena.
Durante diez años, entre los 20 y los 30, formó parte de una compañía teatral con la que recorrió todo el Imperio austrohúngaro, llevando consigo a su madre, sin lograr, sin embargo, convertirse en un buen actor. Al final, se veía reducido a actuar de comparsa en las operetas en Viena, cuando en 1870 tuvo la suerte de ser aceptado como escribiente en la policía.
En aquellos años logró que se representara El párroco de Kirchfeld (v.), que le dio mucha notoriedad; entonces dejó el empleo de escribiente y se entregó totalmente al arte: en nueve años escribió catorce dramas, entre los que sobresalen El campesino perjuro (1871, v.); El gusano del remordimiento (1874, v.), y El cuarto mandamiento (1877, v.). En 1873 se había casado con una muchacha de dieciséis años; pero el matrimonio fue muy infeliz; dos años después murió su madre.
Dos clamorosos fracasos en 1879 indujeron al escritor a interrumpir su actividad de dramaturgo; y aquel mundo campesino que había dado vida a sus dramas le inspiró narraciones, cuentos, bosquejos y dos novelas, la mejor de las cuales es La hacienda de Stemstein (v.). Existen en su obra claros propósitos pedagógicos, aun cuando su principal característica es su vigor representativo, expresado en un lenguaje rudo y directo.
V. M. Villa

