[El libro del maestro Pao P’u]. Obra taoísta china de Ko Hung, conocido por Pao P’u- Tzû (el maestro que ha abrazado la sencillez) (252-333), único escritor taoísta de su tiempo. La obra se divide en dos partes y setenta y dos capítulos.
La primera parte trata exclusivamente de magia y de varias prácticas taoístas: amuletos, técnica de la respiración, etc. La segunda parte habla de filosofía y de política. Su ontología deriva de ciertos capítulos del Tao Tê Ching (v.): «el vacío del vacío y la puerta de todo lo recóndito»; «El espíritu del valle no muere (nunca) y se llama la mujer negra; la puerta de la mujer negra es la raíz del cielo y de la tierra». Para Ko Hung el «vacío», que es algo invisible, inaferrable e infinito, es la sustancia del universo, de la que provienen todos los seres.
Quien sea capaz de intuir profundamente esta delicadeza y finura de la esencia del Tao misterioso podrá estar naturalmente en conformidad con el Tao, y llegando a tal punto será llamado «Hsien-jên», el «hombre Genio», cuya vida es muy distinta de la vida de los hombres vulgares, porque se nutre con la «medicina», no está sujeto a las enfermedades y su cuerpo no muere.
El hombre vulgar, esforzándose, puede también llegar a tal estado; sobre todo, tomando ciertas «píldoras», hechas con la alquimia que se aprende siempre de un maestro; en segundo lugar, practicando el sistema de respiración con el que se rechazan todos los deseos y pensamientos; en tercer lugar, tomando la «medicina», porque el hombre puede convertirse en Genio de grado determinado (hay grados diversos de Genios) según la medicina que tome.
Aun cuando no sea difícil llegar a Genio, hay, con todo, excepciones, puesto que la vida humana deriva de la encarnación de una de las dos especies de estrellas, de las que viven y de las que mueren; aquellos cuyas vidas derivan de las estrellas que viven tienden a convertirse en Genios; aquellos que descienden, por el contrario, de las estrellas que mueren, no tienen tendencia a serlo.
Confucio, por ejemplo, no llegó a convertirse en Genio, precisamente porque no descendía de una de las estrellas que viven. Cuando el hombre llega a ser Genio puede tragarse un cuchillo, respirar el fuego, crear nubes y nieblas, llamar junto a sí a las tortugas y a las serpientes, reunir a los peces y a los tigres, reducir los metales a polvo y volar al cielo, y las armas no pueden herirle. El ser Genio es, por consiguiente, la realización de todos nuestros sueños posibles.
En la obra Chuang Tsû(v.) se hallan también fábulas de este tipo, presentadas como parábolas; Ko Hung las toma, por el contrario, a la letra, afirmando solemnemente la posibilidad absoluta de realizar lo que va exponiendo. La filosofía taoísta, que fue iniciada por Chang Tao-ling, basándose en el pensamiento de Huang Ti (primer emperador) y de Lao Tzû, no tiene en verdad nada de común con la filosofía laotsiana, a pesar de las vanas tentativas de Ko Hung.
Aun con su absurda teoría de la busca de la inmortalidad o del convertirse en Genio, Pao P’u Tzû continuó siendo el más docto entre los fieles de su religión, y su libro constituye una obra curiosísima y un documento precioso, muy importante, no sólo para el estudio de la evolución del taoísmo, sino también para la de la alquimia china.
P. Siao-Sci-Yi

