[Paludes]. Una de las primeras obras de André Gide (1869-1951), publicada en 1895. Es una especie de prefacio irónico al entusiástico himno de los Alimentos terrestres (v.): un lúcido y acre balance de los modos de vida y de la atmósfera que el autor cree dejar a sus espaldas.
El protagonista es un escritor, que habla de sí mismo como en un diario íntimo; emplea sus días en delicados coloquios con una mujer espiritual, a la que está ligado por una patética amistad amorosa, en visitas y en discusiones con literatos e intelectuales, y en elegantes controversias con amigos que no le entienden y de los que teme ser entendido.
Se le ocurre escribir una narración, que se titulará «Pantanos»; la vida de un exangüe personaje, confinado en una casa solitaria junto a un estanque, abandonado a delicadas fantasías. Apenas sus amigos se enteran de que ha comenzado este trabajo, le piden noticias de él, hablan todos con fácil y mundana ligereza, le asedian para que les lea algunos fragmentos.
El débil escritor los complace, pero cuando se trata de hacerles comprender el verdadero significado y las enseñanzas de su obra, nadie quiere comprenderle. Pantanos lleva como epígrafe dos versos de una égloga de Virgilio, donde a Títiro lo llaman feliz porque se contenta con su pequeña propiedad llena de piedras e invadida de marismas, y quiere ser la historia de uno que poseyendo el campo de Títiro se contenta con él; el infeliz escritor, que se ha retratado a sí mismo en su personaje, siente la angustia de una ‘ existencia desesperadamente encerrada y monótona, querría también hacerla sentir a los demás, y llora por sí y por los otros que no le comprenden.
Al fin se da por vencido: consiente en convenir en que su libro no es más que una estéril disertación estética en forma preciosista. El ambiente literario parisiense aquí satirizado, que es el ambiente del parnasianismo y de la escuela simbolista, se halla descrito con viveza y concisión al final del primer libro de Si la simiente no muere (v.).
La enseñanza de estas páginas es bastante clara: el protagonista de Pantanos es el personaje que Gide mismo ha sido durante algún tiempo y que habría continuado siendo si no hubiese tenido la fuerza y la resolución suficientes para romper todo ligamen y lanzarse ávidamente sobre los Alimentos terrestres.
En un estilo a la vez refinado y preciso, el escritor da aquí su primera y segura afirmación, en la forma que mejor responde a su genio: en una situación dramática delicadamente tratada y profundizada con agudeza en una serie de sugestivas referencias ideales y de patéticos contrastes doctrinales, que tiende hacia la narración ejemplar y hacia el ensayo moralista.
M. Bonfantini
La necesidad de evadirse, en Gide, está más determinada por la necesidad de abandonar lo que posee, que por el impulso de llegar a lo que intuye. (Du Bos)

