[John Bull’s other Island]. Comedia de George Bernard Shaw (1856-1950), escrita en 1904 y publicada en 1907.
Dos ingenieros, Broadbent y Doyle, socios, tienen caracteres opuestos. El primero de ellos es un inglés vulgar, con un gran sentido práctico, lleno de ideas convencionales en cuanto a política y, sobre todo, con una gran confianza en sí mismo, el verdadero tipo de John Bull (v.). En cambio, Doyle, un irlandés, es un soñador descontento de serlo, que quisiera vivir en un lugar en el que los hechos no fuesen tan crudos y los sueños no fueran irreales.
Guarda un mal recuerdo de su ciudad natal, Rosskullen, así como de la ignorancia, de la beatería y de la mediocridad sin esperanzas que en ella reinan. Sin embargo, allí vive una mujer, Nora, que fue el sueño de su juventud y que todavía le espera; mas él, siendo como es irresoluto, no tiene ninguna intención de casarse con ella.
Precisamente en esos momentos los dos ingenieros deben trasladarse a Rosskullen, por negocios, por cuenta de un sindicato que se propone realizar amplias empresas de construcción (edificación de grandes hoteles, terrenos de juego, etcétera).
Allí, Broadbent, con su ruda seguridad, logra ganarse las simpatías de la población, que, a pesar de tenerle por un ingenuo, piensa hipócritamente en valerse de él como representante en el Parlamento.
Incluso Nora, y a pesar de su sensibilidad, se deja vencer por la fuerza de Broadbent, y accede a casarse con él, aunque entre tanto él la utiliza como agente electoral; todos se olvidan por completo del pobre Doyle.
Alrededor de los personajes principales queda representado satíricamente el ambiente de Irlanda, «la otra isla», de la cual el autor, que también era irlandés, se burla de sus falsas virtudes, su snobismo, sus prejuicios. Un carácter digno de atención es el del Padre Keegan, a quien sus coterráneos tienen por loco.
Cuando se hallaba ejerciendo de misionero en la India aceptó algunas ideas de la filosofía hindú y, disgustado con el mundo en que vive, cree que esta tierra es un infierno en el que satisfacemos las culpas de anteriores vidas.
También en este caso lo grotesco y lo paradójico son utilizados por el autor, que alterna las escenas sentimentales con escenas de una comicidad que bordea la farsa. Al igual que en otras obras, Bernard Shaw antepone a la comedia, como si fuera una introducción, unas originales consideraciones acerca del problema irlandés, consideraciones que desde el punto de vista político han perdido algo de actualidad; pero el contenido humano de este pequeño drama conserva todo su valor. [Trad. de Julio Brouta (Madrid, s. a.)].
E. di C. Seregni

