[Sentir messa]. Es un amplio fragmento, publicado en 1923, de la segunda parte de un libro sobre la lengua italiana al cual Alessandro Manzoni (1785-1873) se dedicó largo tiempo, pero sin llevarlo a término.
Su título deriva, algo artificiosamente, de una cita con que el autor inicia su tratado. Gran parte de las ideas desarrolladas en el ensayo se encuentran en los demás escritos lingüísticos manzonianos: el fundamento de una lengua es el uso; el fundamento de la lengua italiana es el uso toscano. Manzoni rechaza la distinción entre lengua y dialectos, porque éstos son también’ lenguas, y la lengua nacional, en Italia y en Francia, se ha formado con la difusión y la aceptación de un dialecto.
El verdadero diccionario italiano es, por esto, sólo un diccionario del uso toscano. Manzoni examina después los inconvenientes, las arbitrariedades y los errores de los diversos «sistemas» adversos al uso toscano, y traza una comparación entre el italiano y el francés, identificado con el dialecto parisiense.
Los últimos capítulos del ensayo son de índole estrictamente técnica y versan sobre el valor de las leyes de la analogía y de la etimología, y sobre la formación de los vocablos, leyes que Manzoni confuta remitiéndose a la idea madre de su concepción del problema lingüístico: la norma suprema de una lengua es el uso.
La fecha de composición de este ensayo es incierta, pero se la coloca sin sombra de dudas mucho antes de 1850, fecha de su carta a Carena, como resulta de la solución propugnada, que es genéricamente toscana, no restringidamente florentina, como es, en cambio, en sus demás escritos lingüísticos
D. Mattalía

